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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 889

Antes, todo lo que ella planeaba salía tal y como quería.

Pero esta vez... ¿por qué había salido todo tan mal?

La sección de comentarios de la uni siempre fue anónimo de cara al público, ¿por qué de repente expusieron los nombres reales?

Ahora agradecía no haber publicado nada indebido con su propia cuenta, si no, ¡estaría en un problema mucho peor!

¿Qué iba a hacer?

La gente ya la miraba diferente, todos sospechaban que ella había hecho la encuesta. ¿Cómo iba a quitarse esas miradas de encima?

Cuando una chica se siente sola y asustada, suele pensar en la persona que más desea ver.

Así le pasó a Regina. Se imaginó que Gilberto aparecería de la nada como su salvador y le diría que no tuviera miedo, que él la protegería.

Sin darse cuenta, llegó a la puerta del Laboratorio de Especialidades.

Nadie sabía cuánto deseaba ver a Gilberto en ese momento.

Aunque fuera solo de lejos.

Si tan solo Gilberto la quisiera, todo sería perfecto.

Quizás a Gilberto también le gustaba un poco, ¿no?

Después de todo, ella era la chica más guapa de la facultad, una estudiante brillante, y muchos chicos de buenas familias querían con ella.

Mientras más lo pensaba, más se emocionaba.

Incluso llegó a creer que seguramente a Gilberto le gustaba, pero le daba pena decírselo.

En ese momento, dentro del laboratorio, Gilberto, Almendra y los demás estaban haciendo experimentos.

Almendra llevaba días analizando muestras de los glaciares y esa noche por fin obtuvo resultados.

—¿Qué tal, Alme?

Almendra tenía el rostro serio. El resultado era muy parecido a lo que sospechaba.

—Hay similitudes.

Gilberto se quedó atónito.

—¿Qué?

—Hay que encontrar su laboratorio, conseguir pruebas y exponer sus crímenes al público.

—¡Sí! En cuanto encontremos evidencia de que fabrican virus, ¡que se preparen para sanciones globales! ¡Malditos sean!

Estaban que echaban chispas del coraje.

Eran peor que animales para usar virus contra la gente.

Gilberto negó levemente con la cabeza.

—No será fácil encontrar pruebas. Hay que reportarlo ya. La frontera debe blindarse con medidas sanitarias para que el virus no se propague, pero nuestra prioridad es el antídoto.

Lautaro asintió.

—El doctor Reyes tiene razón. Dejen las pruebas al gobierno, nosotros a lo nuestro: la cura.

Era una cepa mortal, no podían subestimarla.

Almendra pensó un momento y levantó la vista.

—Tenemos que tener la cura en quince días, no podemos tardar más. Además, necesito irme dos días.

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