¡El lugar se volvió un caos total!
Amadeo, que había estado indeciso todo el tiempo, miró a Gabriel con gran emoción y preguntó:
—Profesor Gabriel, díganos entonces, ¿qué hace Almendra cuando no está en clases ni en la escuela?
—¡Cuando no va a clases se la pasa durmiendo en el dormitorio! —gritó Mireya desde la mesa de debate con total seguridad.
Todos se quedaron atónitos.
—¿En serio?
—¿No va a clases para dormir?
—Seguro durmiendo hace la investigación CAR-T, jaja.
Al ver que todos dudaban de Almendra, Mireya añadió:
—Nuestra propia maestra fue al dormitorio a buscarla para que fuera a clase, ¡y ella no quiso ir, solo le importaba seguir durmiendo!
Lautaro miró con calma a la indignada Mireya:
—En cualquier asunto, no se queden solo con la superficie. Almendra tiene su propio plan de estudios. Desde que la invité a la Universidad Médica La Concordia, le dije que ella organizaría su propio tiempo de estudio. Ese es un privilegio por ser la estudiante con puntaje perfecto a nivel nacional.
Mireya se quedó callada.
Isidora dijo con tono insinuante:
—Rector, si Almendra no va a clases y tampoco hace prácticas, ¿cómo va a saber medicina? ¿Cómo podría participar en la investigación CAR-T?
Lautaro se rio a carcajadas:
—¿No han pensado en la posibilidad de que, antes del examen de ingreso a la universidad, ella ya fuera un genio médico y lo que ustedes estudian ahora sea solo lo básico para ella?
¡Boom!
¡Todo el auditorio quedó pasmado!
¿De verdad era así?
P-pero, ¿cómo era posible?
¿Almendra solo tenía 18 años?
¿Cómo podría ella...?
Almendra levantó una ceja:
—De verdad que son tercas como mulas.
Era cierto, mucha gente en el lugar pensaba que el señor Lautaro estaba encubriendo a Almendra. Si ella no podía probarlo, ¡entonces estaba haciendo trampa descaradamente!
Elvira levantó la barbilla:
—¡Ver para creer!
—¡Está bien!
Almendra asintió. Sacó su celular, presionó un par de cosas y, de repente, en la pantalla gigante se proyectó un video.
Era el interior de una base de experimentos que nunca habían visto; se podían leer las letras «CAR-T Base de Investigación Experimental» en la pared.
Todo lo que se veía a simple vista era tecnología de punta.
Se veía a Almendra con bata blanca, sosteniendo documentos y hablando con cuatro o cinco personas también con bata blanca.
Desde ese ángulo, solo se podía ver el rostro de Almendra de frente; los demás estaban de espaldas, porque Almendra parecía ser quien daba las órdenes.

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