Entrar Via

Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 2073

«Tiene buena percha, pero ni una pizca de consideración», pensó Luciano.

Ambos hombres se daban la mano, mirándose fijamente, sin que ninguno estuviera dispuesto a soltar al otro.

«¿???»

Aldana, de pie a un lado, pasaba la mirada de uno al otro.

¿Era necesario tanta intensidad en su primer encuentro?

—Señorita del Vacío, le traje esto del restaurante.

Luciano le ofreció la caja con una sonrisa forzada:

—Le pregunté a Plácido y me aseguré de traer todas sus cosas favoritas.

—Muchas gracias.

Aldana aún no había estirado la mano cuando Rogelio le arrebató la caja. Con expresión impasible, comentó:

—Dime, mi amor, ¿crees que todavía te queda espacio para comer?

—Mmm...

Aldana miró hacia la mesa de centro de la sala, que estaba repleta de sofisticados platos de porcelana.

A simple vista y a esa distancia no se notaba, pero los platos eran de altísima calidad y llevaban el logotipo de una marca exclusiva.

Cuando buscaba un lugar para comer antes, Luciano había tenido la suerte de ver ese mismo logotipo.

Era de la cocina privada más exclusiva de la Ciudad de los Arcos. Ni siquiera teniendo dinero podías comer ahí; necesitabas contactos y reservación con meses de anticipación.

Así que esa era la famosa «comida a domicilio» que mencionó la Señorita del Vacío...

—No hay problema, acabo de bajar del avión y aún no he tenido tiempo de cenar.

Rogelio puso la caja sobre el mueble, atrajo a Aldana hacia él tomándola por la cintura y le habló con tono protector:

—Dile gracias al señor Jasso, cariño.

—No es necesario.

Al ver a la pareja tan unida, Luciano sintió un nudo en la garganta y su mirada se oscureció:

—Señorita del Vacío, señor Lucero... me retiro.

—Claro.

Aldana asintió, cerró la puerta y estiró el cuello para ver qué le había traído Luciano.

Antes de que pudiera ver bien, Rogelio tiró de ella, acorralándola entre el marco de la puerta y su pecho.

—¿Se conocen desde hace más de diez años y nunca me lo mencionaste? —Rogelio la tomó por la cintura, su voz era profunda y amenazante.

«¿?»

Aldana arqueó sus preciosas cejas y sonrió divertida:

—Lo salvé por casualidad cuando éramos niños. Pasamos un par de días juntos y luego perdimos el contacto.

Si Luciano no hubiera aparecido, ella ya habría olvidado por completo que existía.

—Parece que él tiene una memoria excelente —Rogelio esbozó una sonrisa fría, llena de sarcasmo.

—Los salvadores y los enemigos son los más difíciles de olvidar —Aldana rodeó el cuello de Rogelio con sus brazos y parpadeó con inocencia—. ¿Acaso en el pasado el señor Rogelio no me tenía en su mente día y noche?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector