Al abrir el paquete de tiras picantes, el aroma salado y ardiente hizo que a Aldana se le hiciera agua la boca.
Sus antojos eran rarísimos; los rumores decían que si querías limón, era niño, y si querías picante, era niña.
Pero los gustos de ella daban unos giros brutales.
Dos días moría por picante, otros dos por cosas agrias, y dos más por cosas amargas.
Y al séptimo día quería tragar de todo.
Esa ruleta de antojos tenía tan confundido a Rogelio que ya no sabía si esperar a un niño o una niña.
Una vez, doña Marcela le había preguntado en secreto qué sexo era el bebé.
Rogelio lo pensó un momento y contestó muy serio: —Debe ser un monstruito porque se le antoja absolutamente todo.
—¡Qué cosas dices, mocoso!
La abuela se enfureció tanto que lo persiguió con su bastón para darle una paliza:
—¡Yo quiero una bisnieta, una bisnieta! Si no es niña, ¡te juro que me la pagas!
Rogelio, completamente perplejo, se señaló a sí mismo: —¿Yo?
—¿Pues quién más?
Jadeando por el esfuerzo de correr, la señora levantó el bastón y le reprochó con dureza: —¡El que define si es niño o niña es el hombre! Si no puedes tener una niña, es por tu culpa. ¿O acaso pretendes culpar a Aldi?
Ese comentario dejó a Rogelio sin palabras.
¿Cómo iba a culpar a su Aldi?
—Y sin importar lo que sea el bebé, más te vale que cuides muy bien de ella —concluyó la abuela.
Lo meditó un instante y le lanzó una advertencia furibunda: —Si ella se siente mal o se pone triste por alguna razón, también te voy a agarrar a bastonazos.
Rogelio: [Cara de payaso.jpg].
***
Mientras ella degustaba distraída su botana picante...
Desde la puerta se escuchó el grito potente de Eva: —¡Señor! ¡Qué milagro que llegó más temprano hoy!
Aldana empalideció, volvió a guardar las tiras picantes en el cajón y se limpió la boca a toda prisa.
—Sí.
Rogelio asintió y le pasó a Eva un pastel que había comprado de camino a casa: —Póngalo en un plato, por favor; a Aldi se le había antojado mucho.
—En seguida, señor.
Eva tomó la caja, y girando hacia el pasillo del estudio, gritó a todo pulmón: —¡LA SEÑORA ESTÁ EN LA OFICINA, SEÑOR, PASE A VERLA!


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