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Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 101

Ambos trabajaron sin descanso hasta pasadas las diez de la noche. Al terminar, Fiona Santana insistió en comprarle algo para cenar y se lo empacó para que se lo llevara. Thiago Guzmán, conmovido, no dejaba de repetir lo buena persona que era Fiona, aprovechando para maldecir a Esteban por ser un ciego sin remedio. A Fiona, sus palabras solo le provocaban una sonrisa que no podía ocultar.

Al tercer día de la inauguración, Fiona llegó temprano a la clínica, pero Thiago ya se le había adelantado y estaba atendiendo a los primeros pacientes. Justo cuando salía del vestidor con la bata blanca puesta, un grito agudo y estridente estalló desde la entrada.

—¡No vengan a esta clínica! ¡Se los advierto! ¡Los médicos de aquí son unos charlatanes! ¡Miren cómo dejaron a mi hijo! ¡Por una simple alergia casi me lo matan, lo dejaron en shock!

En ese momento, unas siete u ocho personas esperaban su turno en la clínica. Al oír el alboroto, todos giraron la cabeza hacia la puerta. Fiona y Thiago también levantaron la vista.

Una anciana, menuda y frágil, entró acompañada de cuatro hombres que cargaban a otro de mediana edad. Fiona lo reconoció al instante: era el paciente con la reacción alérgica del primer día. Si no le fallaba la memoria, su nombre era Yamil Espinosa.

Antes de que Fiona pudiera decir nada, Thiago se adelantó.

—Señora, le pido que no levante falsos. Somos profesionales de la medicina tradicional, ¿cómo se atreve a llamarnos charlatanes?

—¿Ah, sí? Pues mira a mi hijo. Antier vino por una alergia, y después de tres días tomando el veneno que le dieron, ¡se desmayó! Es el único hijo que tengo. Si le pasa algo, ¿qué voy a hacer?

La anciana era de baja estatura, y su ropa negra acentuaba su delgadez. Sus ojos, sin embargo, se movían con una viveza que a Fiona le pareció sospechosa. ¿No era demasiado evidente la actuación?

Los hombres depositaron a Yamil en el suelo y se quedaron de pie, mirando a Fiona y a Thiago con hostilidad. Fiona se acercó de inmediato y se arrodilló para examinar a Yamil. La reacción alérgica era grave, mucho peor que la del día que había llegado a la clínica.

—No está desmayado, está en shock —dijo Fiona con un tono grave, mirando a la anciana—. ¿Acaso no siguió mis indicaciones? ¿Comió mariscos o algo parecido? Le advertí que no podía consumir ese tipo de alimentos.

Capítulo 101 1

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