Entrar Via

Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 1114

¡Apenas era el segundo día de casados y ella ya estaba pensando en el divorcio!

Fiona notó su evidente molestia y soltó una risa nerviosa.

—No lo dije con esa intención. Solo pensé que, con la inmensa fortuna que manejas, un acuerdo prenupcial sería una gran protección para ti. Lo decía pensando en tu bienestar.

Aunque en el fondo también quería asegurarse una red de seguridad, todo era producto de las cicatrices que Esteban le había dejado. Estaba genuinamente aterrada.

Volver a casarse, para una mujer que ya había fracasado en un matrimonio anterior, representaba un riesgo enorme.

Por eso quería tenerlo todo fríamente calculado.

—No necesito que pienses en mi bienestar de esa forma —Samuel entendió que ella hablaba desde el miedo, y su tono se volvió sumamente comprensivo—. Mi amor, sé por qué lo haces, pero tú eres mi mujer. Eres la persona con la que soñé casarme toda la vida.

—Lo mío es tuyo. Y si un día tuviera que darte la mitad de lo que tengo, ¿qué importaría? Te lo daría con los ojos cerrados.

Para él, un acuerdo prenupcial era una completa estupidez.

Ni por un segundo se le cruzó por la mente pedirle que firmara algo así.

Esos acuerdos estaban pensados para matrimonios por conveniencia, no para ellos.

Fiona sintió un nudo en la garganta y casi no se atrevía a mirarlo a los ojos.

Su voz tembló, a punto de romperse en llanto.

—Pero… tengo tanto miedo…

Habían tenido una boda espectacular y lujosa, algo que debería haberle dado toda la seguridad del mundo.

¿A qué le temía entonces?

Se sentía tan frustrada por ser tan insegura en ese momento.

Ella realmente no quería ser así.

—No tengas miedo —la mirada de Samuel rebosaba de ternura, le dolía en el alma pensar en todo el sufrimiento por el que había pasado—. Fiona, tu primer matrimonio fracasó porque Esteban es una basura de persona. Él fue un ciego que no supo valorarte, tú no tuviste la culpa de nada.

El verdadero culpable era Esteban.

Él le había dejado unos traumas tan profundos que Fiona había desarrollado un pánico casi instintivo hacia el compromiso.

No la culpaba en absoluto.

Fiona parpadeó, sintiéndose algo desconcertada.

—Señorita Arroyo, ¿a qué debo el honor de su llamada? ¿Necesita algo?

Se dio cuenta de que, desde que Bianca había entrado a prisión, la heredera de la familia Arroyo la contactaba con mucha más frecuencia.

—Me gustaría hablar con usted —dijo Inés en un tono relajado y amistoso—. ¿Cree que tenga algo de tiempo, señora Flores?

Fiona miró el reloj rápidamente.

—Hoy será imposible, ¿le parece bien mañana por la tarde? Podríamos tomar una merienda juntas.

Ya pasaban de las tres de la tarde. Todavía tenía que ir con Samu a firmar el acta de matrimonio, y no sabía a qué hora regresarían.

Así que lo mejor era posponerlo para el día siguiente.

De esa manera, no quedaría mal con ella.

—Me parece perfecto. Mañana a las dos de la tarde, en el Café del Parque.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera