¿Revocaron la licencia de proyección?
Esta noticia, y ni hablar para Andrés Luján, cayó como un balde de agua fría para toda la junta directiva.
Los accionistas que inicialmente lo apoyaban comenzaron a darle la espalda uno tras otro.
—Señor Luján, usted dijo que estrenaríamos esta película antes de tiempo y ahora resulta que nos revocan la licencia. ¿Qué vamos a proyectar?
—Sabemos que la mala fama también vende, ¡pero todo tiene un límite legal!
—Exacto, y sin licencia, ¿todo el dinero que metimos los accionistas se fue a la basura?
Las quejas y los reclamos estallaban a su alrededor, provocándole a Andrés un terrible dolor de cabeza.
Su secretario también entró en pánico: —Señor, creo que primero debería calmar a los accionistas.
—Señores, sé que están bastante insatisfechos con mi decisión de impulsar la carrera de mi prometida. —Andrés hizo una pausa—. Pero yo, Andrés Luján, asumo las consecuencias. Sin importar el resultado, les devolveré cada centavo de su inversión con intereses. Solo les pido que me den una oportunidad para solucionar este problema.
Al escuchar que recuperarían su dinero con intereses, los murmullos indignados de los accionistas se fueron apagando.
Se tranquilizaron un poco: —De acuerdo, señor Luján, usted lo ha dicho. Si en tres días no nos paga con intereses y según la proporción de los dividendos originales, ¡nos veremos en los tribunales!
—Se levanta la sesión.
Cuando todos abandonaron la sala, Andrés dio la orden: —Haz lo que dijeron. Saca las cuentas, prepárame una tabla con los montos de compensación. Quiero saber exactamente cuánto dinero tengo que devolverles.
—Enseguida.
Apenas lo vio entrar, ella se acercó: —Andrés, ya llegaste.
—¿Tienes idea de cuánto dinero perdí hoy por tu culpa? —La voz de Andrés sonaba a punto de estallar—. Ochocientos millones. Ochocientos millones que se esfumaron en un segundo.
Una película de trescientos millones, más quinientos millones solo en compensaciones a los accionistas. Todo eso sin contar la multa por incumplimiento de contrato que tuvo que pagar por ella.
Ochocientos millones perdidos de golpe.
Valeria había visto las noticias en redes, pero no imaginó que Andrés hubiera perdido tanto dinero. —Andrés, de verdad no sabía que habías perdido tanto por mí. Pero confía en mí, cuando se estrene la película, recuperaré todo ese dinero para ti...
Si no hubiera mencionado la película, tal vez las cosas no habrían pasado a mayores. Pero al escuchar la palabra "película", la furia de Andrés se desató.
—¡¿Cómo te atreves a mencionar la película?! ¡¿Acaso no sabes que, gracias a tu investigación policial, la Superintendencia de Medios nos canceló la licencia de proyección?!

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