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Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 1248

Exigirlo con tanta soberbia... ¿De verdad creía que, por ser la hija del señor comisario, podía venir a darle ultimátums sin enfrentar consecuencias?

Incluso si el mismísimo señor comisario estuviera parado frente a él en ese momento, Samuel no habría parpadeado.

—Has torturado a Yolanda hasta dejarla irreconocible. El solo hecho de que no llame a la policía en este instante ya es un favor que te estoy haciendo —la voz de Inés adquirió un tono sutilmente amenazante—. No abuses de tu suerte.

Si ella había llevado a Fiona hasta ese infierno, era precisamente para obligarlo a soltar a su prisionera.

Incluso si su sed de venganza era insaciable, ya debía haber sido suficiente tortura para Yolanda, ¿no?

Al escucharla, los ojos de Samuel mostraron un destello de genuina confusión: —Si mi memoria no me falla, Yolanda fue la amante que destruyó tu matrimonio. Benjamín Isamar se divorció de ti por su culpa. ¿Por qué diablos estás arriesgando tanto para salvarla? ¿Qué ganas con esto?

—No me digas que planeas rescatarla para intentar recuperar el corazón de tu exmarido. Te daré un consejo gratis: cuando un hombre ya no te ama, no importa cuántos milagros hagas por él, no servirá de nada.

Cuando el amor de un hombre se apaga, no hay fuerza en la tierra que lo haga regresar.

Por más que ella se sacrificara, lo único que conseguiría sería lástima; y al final, la única conmovida por su nobleza sería ella misma.

Inés se quedó rígida por un instante, pero luego estalló en una risa amarga, aunque sus ojos brillaban por las lágrimas contenidas: —Lo que haya pasado entre Benjamín y yo no te incumbe, así que guárdate tus opiniones. En lugar de meterte en mi vida, te sugiero que vayas a ver a Fiona. El trauma que acaba de sufrir no es poca cosa.

Fiona había perdido el conocimiento por el terror puro, y a él parecía no importarle lo suficiente.

Por lo visto, el gran amor que Samuel profesaba por Fiona no era más que una fachada. No era tan profundo como él quería hacer creer.

—De acuerdo. De todas formas, mi venganza está saldada y me divertí lo suficiente con ella —concedió Samuel con frialdad—. Si tantas ganas tienes de llevarte a ese cadáver en vida, toda tuya. A mí ya no me sirve.

Capítulo 1248 1

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