Entrar Via

Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 31

Durante los tres días que Fiona estuvo en el hospital, Ofelia, además de su trabajo, se dedicó a investigar el paradero de Silvia durante el día y a hacerle compañía por la noche.

Esteban y Pedro no volvieron a aparecer.

La víspera del alta, Ofelia se pasó la noche despotricando contra ellos.

—El grande es un desalmado, y el pequeño, un tonto. ¡Les dices dos verdades y no vuelven a dar la cara!

Fiona la escuchaba, sonriendo en silencio. Sabía que Ofelia lo hacía por ella, que estaba indignada por la forma en que la trataban. Era su única amiga de verdad.

...

El día del alta, Ofelia recibió una llamada a primera hora de la mañana. Tenía un asunto urgente que atender y se fue a las seis, prometiendo volver para ayudarla con los trámites en cuanto terminara.

Fiona esperó y esperó, pero Ofelia no aparecía. Y sin que nadie tramitara su alta, no podía irse.

No quería llamar a Esteban.

Después de darle muchas vueltas, abrió la agenda de su teléfono y buscó el número que había guardado unos días antes.

Quién lo iba a decir. El número de Samuel le iba a ser de utilidad.

—¿Diga? —La voz grave del hombre sonó al otro lado de la línea.

—Señor Flores, soy Fiona... —dudó un instante, pero finalmente se atrevió a decirlo—. Sé que quizás no sea apropiado pedirle esto, pero no quiero molestar a Esteban. ¿Podría venir a ayudarme con los trámites del alta?

Un silencio se apoderó de la línea. Durante esos segundos de silencio, no supo qué pensar. Creyó que Samuel buscaría una excusa para negarse, que estaría ocupado.

—Si no tiene tiempo, no se preocupe...

—Llego en cinco minutos.

Y sin esperar respuesta, colgó.

—¿Qué haces aquí? —frunció el ceño Fiona.

—Si no fuera porque el abuelo me llamó esta mañana para decirme que viniera a recogerte, te aseguro que no estaría aquí. —Su voz destilaba un claro fastidio.

Justo en ese momento, Fiona oyó pasos acercándose. Samuel también venía.

Iban a encontrarse.

Y conociendo a Esteban, no pararía hasta saberlo todo. Aunque no sintiera nada por ella, su naturaleza posesiva no había cambiado...

Esteban y Fiona se giraron al mismo tiempo al oír los pasos. Al ver a Samuel en la puerta, el rostro de Esteban se contrajo en una mueca de incredulidad.

—Tío, ¿qué haces aquí?

...

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera