Otra razón importante por la que no quería tratar con ellos era porque toda la familia de su tío eran unos hipócritas.
Te trataban con amabilidad de frente, pero te apuñalaban por la espalda.
Era el tipo de gente que más detestaba…
—¿Y esta niña de dónde salió? No es hija tuya y de Esteban, ¿verdad? No se parece en nada.
—Tía, ¿viniste a buscarme por algo importante?
Apenas terminó de hablar, su tía respondió titubeando:
—Bueno, nada grave…
—Entonces, si no es nada importante, me llevo a la niña a casa. Todavía no ha cenado y tengo que prepararle algo.
Fiona la rodeó, con una expresión completamente indiferente.
Cuando se disponía a entrar, la voz de Azucena la detuvo.
—Fiona.
Fiona se detuvo en seco. Se giró para mirar a Azucena y dijo con voz grave:
—¿Hay algo más?
—La verdad es que tu tío y yo estamos pensando en mudarnos a la Villa del Alcázar. Está más cerca de tu casa, así podremos apoyarnos mutuamente, ¿no crees? —Azucena se acercó rápidamente y le tomó la mano—. Al fin y al cabo, somos familia…
Azucena le dio unas palmaditas suaves en el dorso de la mano, con una mirada llena de significado.
Solo mencionar la Villa del Alcázar hacía que a Fiona le hirviera la sangre.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera