Aunque estaban lejos, se alcanzaba a escuchar su conversación.
¡Ahora que se sabía la verdad, esa mujer seguía sin dejarlo en paz!
¡Vaya que era aferrada!
Pensándolo bien, tenía sentido. Esa mujer se había divorciado de su esposo actual por él, así que, ¿cómo iba a rendirse tan fácil?
Parecía que los días por venir no iban a ser nada tranquilos.
Una fuerte sensación de disgusto invadió a Fiona de repente, una molestia que tardó en disiparse.
Justo cuando estaba por darse la vuelta, vio que Samuel ya le había quitado la mano a Daniela de encima, alejándose de ella.
Pero Fiona no tenía ganas de ver qué pasaba después.
Fue al vestidor por una bata y se metió al baño. Quería darse una ducha para enfriar la cabeza.
Cuando salió, ya arreglada, la figura en el sofá llamó su atención.
Samuel se había quitado el abrigo, dejándolo a un lado, y estaba recostado perezosamente en el respaldo. Al principio estaba mirando su celular, pero en cuanto la vio salir, lo aventó a un lado y se levantó para ir hacia ella.
La abrazó por la espalda.
—¿Ya te bañaste?
Fiona lo miró con indiferencia, con un tono frío:
—Mjm.
Él pareció notar que algo no andaba bien.
—¿Qué tienes? ¿Estás molesta?
—No.
Fiona estiró la mano, intentando quitarle el brazo de la cintura.
Pero Samuel aprovechó el movimiento para girarla y acorralarla contra el borde de la mesa.
Al escuchar eso, el hombre la soltó de inmediato.
—Me voy a bañar ahorita mismo.
Fiona volteó a verlo y notó que él ya iba disparado hacia el vestidor. Poco después, se escuchó el ruido de la regadera.
Su actitud le dio un poco de risa y coraje a la vez. No esperaba que fuera tan obediente.
Fiona regresó a la cama, levantó las sábanas y se acostó. Entre la penumbra, empezó a ganarle el sueño.
Cuando ya estaba medio dormida, sintió una mano grande rodearle la cintura. Una voz suave sonó cerca de su oído:
—Fiona, ¿ya te dormiste?
Ella no recordaba si le contestó o no, solo sintió vagamente que él bajaba la cabeza para besarla en los labios.
No supo cuánto tiempo la besó, pero después de soltarla, la abrazó y ambos cayeron en un sueño profundo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera