—Elías, olvídame. Olvida también ese sueño. Ambos debemos vivir bien, enfocarnos en el presente y enfrentar la realidad. Solo así valdrá la pena estar en este mundo.
Isabela habló con voz suave:
—Yo, al menos, valoro muchísimo mi vida actual. Cuido mucho de mí misma, me aterra la idea de morir.
Especialmente ahora que su carrera iba por buen camino. Tenía dinero, su propia casa y un novio guapísimo. Quería vivir cien años para disfrutar de esa vida tan maravillosa.
—Recupérate bien. Cuando sanes y regreses a Nuevo Horizonte, Álvaro y yo te invitaremos a comer.
Dicho esto, Isabela se puso de pie, lista para irse.
—Isabela —la detuvo Elías.
Ella se giró para mirarlo.
Él preguntó en un susurro:
—¿No quieres saber cómo termina el sueño?
—El desenlace ya no importa. No estoy muerta, estoy vivita y coleando. Fue solo un sueño, deja que se lo lleve el viento. ¿Por qué me habría de obsesionar con eso?
»Cuídate mucho. Te deseo una pronta recuperación.
Isabela le dedicó una sonrisa, se despidió con la mano y se dio la vuelta. Esta vez, salió de la habitación sin mirar atrás.
En cuanto se fue, un par de lágrimas volvieron a rodar por las mejillas de Elías.
Sabía que él e Isabela jamás podrían volver a ser los de antes.
La había perdido, y esa era la dura realidad.
En el pasado, cuando accedió a soltarla y firmar el divorcio, sintió un nudo en el estómago; temía que si la dejaba ir, jamás volvería a recuperarla.
Ahora, ese miedo era una realidad. Jamás podría volver a aferrarse a ella.
Ella ni siquiera quería saber el final de su sueño.
Tenía razón, al fin y al cabo, había sido un sueño. Ellos vivían en la realidad.
Pero El Cicatrices y su grupo ya estaban en la cárcel. Además, ellos no intentaron secuestrar a Isabela; querían secuestrarlo a él para pedir un rescate, y ni siquiera conocían a Jimena...
En el sueño, Ulises no tenía ninguna relación con ellos, y la muerte de Isabela tampoco fue culpa suya. Elías simplemente odiaba a los secuestradores, descubrió que El Cicatrices tenía a un jefe poderoso respaldándolo, y que este intentaba sacarlo de prisión.
Así que se encargó de hundir a toda la red que protegía a El Cicatrices.
Ulises llegó a Nuevo Horizonte y nunca interactuó con Jimena, al menos no parecían conocerse en absoluto.
Además, muchas de las cosas que pasaron en el sueño nunca sucedieron en la realidad, o tomaron caminos muy distintos.
¿Cuál era el verdadero objetivo de Ulises? ¿De verdad quería invertir en Nuevo Horizonte? ¿Acaso buscaba abrir una empresa para lavar su dinero poco a poco y limpiar su imagen?
Era muy común que las personas del bajo mundo usaran negocios legales para lavar dinero.
Elías sospechaba que Ulises quería salir de la vida criminal o, en el peor de los casos, había llegado a algún tipo de acuerdo secreto con Jimena para ir contra... Isabela, sin que nadie lo notara.
Elías se desesperó; quería contarle todo esto a Isabela de inmediato.

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