Entrar Via

Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 1162

Nuevo hogarMeta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

—Álvaro, Ulises no está realmente interesado en mí. Hagas lo que haga de ahora en adelante, su único propósito es arruinar nuestra relación. No dejes que te engañe.

Isabela temía que Álvaro pudiera dudar de ella por culpa de las acciones de Ulises.

Por ahora, él confiaba en ella, sin duda.

Pero le asustaba que, con el tiempo y con la gente hablando a sus espaldas, Álvaro empezara a dudar y los malentendidos surgieran.

Así pasaba con muchas parejas. Al principio, el amor parecía inquebrantable, pero cuando alguien se empeñaba en destruirlo, con el tiempo siempre había uno que terminaba creyendo los rumores.

Álvaro respondió de inmediato:

—Isabela, nunca dudaré de ti. También me di cuenta de que él no te quiere de verdad. Entre hombres, tenemos cierta intuición para esas cosas.

—No importa lo que digan los demás, siempre confiaré en ti, y espero que tú también confíes en mí. Debemos tener fe el uno en el otro. Si hay un problema, lo hablaremos y lo resolveremos al instante. No dejaremos que los rencores pasen a la mañana siguiente, porque ahí es cuando crecen los malentendidos.

—Vamos a pasar la vida entera juntos. Y si tu supuesta competencia amorosa te dice algo malo de mí, tampoco le creas.

Isabela sonrió.

—De acuerdo, así será. Confío ciegamente en tu calidad humana.

Conocía a este hombre desde hacía dos vidas y sabía que él era de fiar.

Lo que realmente la preocupaba era su círculo social. ¿Creerían los mayores de su familia en los chismes infundados?

Eso era lo que le daba miedo.

Un matrimonio sin la bendición de la familia era difícil de sostener, y ella ya lo había vivido en carne propia.

Bajaron en el ascensor hasta el primer piso, salieron del hotel y se marcharon juntos.

En la suite presidencial del último piso, Ulises se quedó sentado en silencio durante unos diez minutos antes de llamar a uno de sus guardias.

—Señor Peña —dijo el hombre, acercándose con respeto.

Ulises guardó silencio un instante antes de ordenar:

Durante la luna de miel, esa Valdez seguro le llenaría la cabeza de ideas en la cama.

El viejo ya la consentía demasiado, y con ella manipulándolo, había grandes posibilidades de que se echara para atrás. Jimena había soportado el terrible dolor de perder a su bebé; no iba a permitir que ese sacrificio fuera en vano. Tenía que sacar algún beneficio de todo esto.

Cuando el guardia colgó, Jimena arrojó el teléfono sobre la cama.

Haber pasado por dos abortos en menos de seis meses le había pasado factura. Podía sentirlo en su cuerpo. Hasta el día de hoy, se mareaba con facilidad debido a la gran cantidad de sangre que había perdido.

Pasaba los días enteros recostada, sin siquiera bajar las escaleras. Necesitaba descansar y tomar vitaminas y buenos caldos todos los días.

Su familia también le había enviado una gran cantidad de suplementos.

Su madre se había sentado con ella a hablar por horas.

Jimena había usado este último aborto para darle un golpe devastador a la familia de Nuria Valdez, bajándole los humos a esa mujer, y al mismo tiempo había conseguido grandes ventajas para Rodrigo, quien, a cambio, le juró que no pediría el divorcio.

También le había prometido que intentarían tener otro hijo y le juró que jamás buscaría tener hijos por fuera.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda