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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 14

—Isa, en estos dos días, ¿Elías te ha tratado bien? ¿Cómo te llevas con su familia? —preguntó Jimena, adoptando el papel de cuñada mayor, aparentando estar muy preocupada por la vida de casada de Isabela.

—Si Elías te trata mal, no dudes en venir a decírmelo. Yo te defenderé. Él y yo crecimos juntos, siempre me hace caso.

«Ahí va de nuevo», pensó Isabela. «Mi cuñada, la mosquita muerta, provocándome otra vez».

Sin embargo, en su rostro se dibujó una sonrisa dulce mientras le agradecía a Jimena.

—Gracias, cuñada. Si Elías se atreve a tratarme mal, vendré a quejarme contigo. Para ese entonces, tendrás que defenderme y regañarlo con ganas.

—Por supuesto que lo haré —respondió Jimena, manteniendo su sonrisa amable.

Pero por dentro se preguntaba: «¿Por qué no se enoja? ¿Será que Elías de verdad la ha tratado muy bien estos días?».

—Pero por ahora, Elías me trata de maravilla. Estoy muy contenta con él —dijo Isabela, inclinándose hacia Elías y acurrucándose en sus brazos.

Sintió cómo el cuerpo de Elías se tensaba, así que le dio un pellizco discreto pero fuerte.

Elías sintió el dolor, pero no pudo quejarse. La miró con severidad, pero ella le guiñó un ojo, como diciéndole que cooperara y no la dejara actuar sola.

La mirada de Elías se ensombreció, pero aun así, le siguió el juego. La abrazó con naturalidad y dijo:

—Eres mi esposa y la cuñada de Jimena. ¿A quién más trataría bien si no es a ti?

—Ay, mi amor, me siento tan feliz —respondió Isabela con una sonrisa tímida.

Jimena observaba la escena, ardiendo de ira por dentro.

La señora Méndez, en cambio, sonreía con satisfacción.

Por eso, a pesar de saber que Isabela venía de visita, se fue a la oficina con su padre. Solo regresó después de que Jimena le enviara varios mensajes para convencerlo.

Le gustara o no, Elías e Isabela ya estaban casados legalmente y habían celebrado su boda. Todo Nuevo Horizonte sabía que la hijastra de los Méndez se había casado con un Silva y era la nueva señora Silva.

—Isa te ha llamado 'hermano' por casi veinte años, y se casó con Elías, tu amigo de toda la vida, con quien tienes una amistad de décadas. No se ve bien que no estés en casa para recibirlos en su primera visita como matrimonio —dijo Lorenzo Méndez con calma.

—No dejes que Elías e Isa piensen que tienes algo en contra de ellos.

Rodrigo guardó silencio por un momento antes de responder con frialdad:

—Es que no estoy de acuerdo con que estén juntos, para nada. No sé qué trucos usó Isabela para tener a Elías tan embobado.

»En solo dos o tres meses, consiguió que se casara con ella. ¡No está a su altura! —La arrimada que trajo su madrastra no le llega ni a los talones a Elías.

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