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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 322

Viendo que Ricardo no se detenía, Noé lo amenazó:

—¡Muy bien, Ricardo, ya verás! ¡Te juro que te vas a arrepentir de esto!

Ricardo ignoró las amenazas que venían de su espalda y, cojeando, se apresuró a meter a la mujer en el elevador. Solo cuando las puertas se cerraron, pudo soltar un suspiro de alivio.

Esta vez, se había ganado a Noé como enemigo.

Al ver el gesto de alivio de Ricardo, Penélope le habló con gratitud.

—Señor, gracias… ¿Por qué se arriesgó a enemistarse con Noé para salvarme?

Ricardo se giró para mirarla.

—No fui yo quien quiso salvarte, fue… —dudó un momento antes de continuar—, fue mi hermana la que me pidió que viniera a rescatarte.

Se dio cuenta de que era la primera vez que se refería a Doris como «mi hermana», y las palabras le sonaron extrañas, casi forzadas.

—¿Su hermana? —Los ojos de Penélope se iluminaron al reaccionar—. ¿Se refiere a la señorita que se enfrentó a Noé en la subasta?

Ricardo asintió.

—Sí, ella misma.

Penélope sonrió agradecida.

—Vaya, pensé que no me ayudaría… Jamás imaginé que de verdad estaría dispuesta a salvarme. Aunque sé que quizás no fue tanto por mí, sino para molestar a Noé…

—Te equivocas, ella de verdad quería salvarte —dijo Ricardo.

Penélope se quedó atónita, con los ojos muy abiertos.

Al ver su incredulidad, Ricardo añadió:

—Dijo que eras hermosa y que quería contratarte como artista para nuestra compañía de entretenimiento.

—Ah, ya veo —dijo Penélope, esta vez con una sinceridad que le nacía del corazón—. Entonces, por favor, agradézcale de mi parte a su hermana. Sin ella, Noé habría arruinado mi vida.

Ricardo guardó silencio por un momento.

—Las gracias deberías dárselas tú en persona. Yo no tengo el derecho, y si se lo digo yo, es posible que no lo acepte.

Al notar la tristeza en su rostro, Penélope preguntó con curiosidad:

—Su hermana se pondrá muy feliz cuando reciba su regalo.

Ricardo se quedó perplejo. Originalmente, ese bolso era para Carolina. Pero ahora, ¿realmente tenía sentido darle un regalo tan caro?

Quizás, en este momento, era más valioso dárselo a su verdadera hermana, Doris.

—Sí, espero que le guste mi regalo —dijo Ricardo. Luego, le pidió al asistente que primero pasara por Entretenimiento Estrella para recoger el bolso, y solo después llevó a la mujer de regreso a la residencia Palma.

***

Residencia Palma, Villa Este.

Después de terminar el tratamiento de Higinio, Doris regresó a casa y se encontró a Ricardo esperando en la puerta de la villa. A su lado, había una joven y hermosa mujer.

Al verla llegar, Ricardo apretó la bolsa de papel que contenía el lujoso bolso y dijo con nerviosismo:

—Dori, ya la rescaté. ¿Podemos hablar ahora?

***

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