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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 321

—Ahora mismo, Álvaro es el enemigo público número uno. Anoche, cuando se lo llevaron, ni siquiera tu padre, Rubén, intercedió por él ante tu abuelo. Es obvio que hoy tampoco se arriesgará para sacarlo. Así que los que se lo llevaron deben ser otros miembros de la familia Villar que quieren usarlo en tu contra.

Doris hablaba con una emoción palpable; para ella, eso significaba que podía volver a la acción.

Higinio asintió.

—Sí, tu análisis coincide con lo que yo pensaba. Ya le pedí a Manuel que investigue si fueron los de la familia de Silvia o los de la familia de Héctor quienes se llevaron a Álvaro.

—Higi, en cuanto sepas algo, dímelo. No intentes ocultármelo por no preocuparme. Ahora eres mi prometido oficialmente, y es mi deber saber si estás en peligro —dijo Doris con seriedad. No quería que algo como lo de su pierna volviera a ocurrirle a Higinio.

Aunque Higinio no era de los que tropiezan dos veces con la misma piedra, ella no podía evitar ser precavida. A fin de cuentas, la primera vez fue una pierna, pero la segunda bien podría costarle la vida.

Al ver la preocupación de Doris por su seguridad, una sonrisa tierna se asomó en los ojos de Higinio, profundos como dos lagunas, y respondió en voz baja:

—Claro, todo como tú digas, Dori.

Satisfecha, Doris declaró con total confianza:

—No importa quién quiera hacernos daño. De ahora en adelante, mientras estemos juntos, seremos invencibles.

Higinio se quedó mirándola fijamente. Cuando hablaba, sus ojos brillaban con una intensidad que eclipsaba la luz del sol que entraba por la ventana.

Era cierto.

Con Doris a su lado, sentía que podía enfrentarse él solo a toda la malicia que les dirigieran.

***

Ricardo, moviendo todos sus hilos, finalmente descubrió el hotel al que Noé había ido tras la subasta. Después de sopesar los riesgos y beneficios, se armó de valor y se dirigió hacia allá a toda prisa, acompañado por dos guardaespaldas fornidos y bien entrenados.

Al llegar al hotel, fue directo a la recepción y, sin dudarlo, reservó la lujosa suite presidencial del último piso.

Ese tipo de habitaciones, con precios por las nubes, estaban destinadas a huéspedes de alto perfil o inmensamente ricos. Era lógico que Noé se hospedara en una de ellas.

Ya en el último piso, Ricardo les hizo una seña a sus guardaespaldas para que comenzaran. Fueron tocando suavemente el timbre de cada puerta, una por una.

Capítulo 321 1

Capítulo 321 2

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