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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 681

—¡Ayúdenme!

A pesar de que Fátima gritaba con todas sus fuerzas pidiendo auxilio, el conductor no mostró la menor intención de bajar la velocidad para subirla. El auto pasó zumbando a su lado, levantando polvo.

Temerosa de que la descubrieran si el secuestrador regresaba, Fátima no se atrevió a quedarse parada. Siguió caminando a orillas de la carretera, con los nervios de punta.

Por la noche pasaban muy pocos vehículos. Después de aquel coche, pasaron otros veinte minutos antes de que viera un segundo par de faros acercándose.

Cuando las luces la iluminaron, volvió a agitar los brazos desesperada, gritando:

—¡Ayúdenme, por favor!

Pero el resultado fue el mismo: el auto siguió de largo sin detenerse por ella.

Fátima miró hacia atrás, angustiada. No tenía tiempo que perder. ¡Tenía que seguir caminando!

...

Por otro lado, Ricardo ya había llegado a Solara esa noche.

Había rentado un departamento por su cuenta y no vivía con Patricio ni con el resto de la familia, así que, al llegar a su cuarto, le envió un mensaje a su hermano.

[Ya estoy en Solara.]

Recordó lo que Patricio le había comentado durante el día: su madre, Fátima, no había regresado a la ciudad. Lo pensó un momento y decidió marcar el número de su mamá.

Tal como le había dicho Patricio, la llamada no entraba.

Ricardo suspiró. Estaba muerto de cansancio por el viaje y no tenía energía para preocuparse por dónde se había metido su madre. Dejó el celular, se dio un baño rápido y se tiró en la cama para descansar.

Pero, aunque se moría de sueño, daba vueltas y vueltas sin poder pegar el ojo.

Ricardo agarró el celular de nuevo. No le escribió a su hermana menor, Doris, sino a Jimena, una empleada de Entretenimento Estrela con la que aún mantenía contacto.

[¿Cómo va todo en la empresa últimamente?]

En realidad, lo que quería preguntar era cómo estaba su hermana Doris.

La respuesta no tardó en llegar.

[La empresa va muy bien. La nueva canción de la señorita Palma está por estrenarse. Hubo muchas críticas por el casting de *Horizontes de Gloria*, pero el accidente del hijo del señor Álvarez, de Estudios Universo Único, desvió la atención y ya no nos afecta tanto.]

La ventanilla bajó lentamente.

Una mujer de mirada fría tomó su celular y, sin dejar de observar a Fátima, marcó un número.

Fátima miró a la mujer del auto, tragó saliva y sus ojos se iluminaron. ¡Estaba salvada!

...

A media noche, el tono del celular despertó a Doris.

Abrió los ojos, tomó el teléfono y vio que era Sombra. Supuso que debía ser algo urgente para llamarla a esas horas.

Al contestar, Sombra fue directa al grano:

—Jefa, encontramos a Fátima. Parece que la secuestraron y la torturaron; está en los huesos y muy sucia. Pensé que, dada la situación, era necesario molestarla.

Doris se espabiló un poco.

—Agárrenla. Mañana iré a verla personalmente.

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