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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 840

¿Solo porque tiene palanca?

¿Porque cree que Doris no se atreve a matarlo?

Si escapa, seguro cumplirá su amenaza y no dejará en paz a Doris, ¿verdad?

La furia de Paola superó su tristeza. Con las manos temblorosas, tomó el bate que Doris le ofrecía y caminó paso a paso hacia Augusto.

Al verla, Augusto la fulminó con la mirada y gritó con la boca ensangrentada: —¡Me vale quién seas! Si me tocas, cuando salga te voy a matar igual que a Doris, ¡no voy a perdonar a nadie, ni a ti ni a tu familia...!

¿Familia? ¡Ja!

¡Ella ya no tenía familia!

¡Solo le quedaba Salvador!

¡Quien se atreviera a amenazarla con Salvador merecía morir!

Paola levantó el bate y lo descargó con fuerza sobre la cabeza de Augusto.

Augusto intentó resistirse, pero Doris sacó una aguja de plata y se la lanzó.

El cuerpo de Augusto se entumeció al instante; se tambaleó y el golpe de Paola no le dio en la cabeza, sino en el hombro.

—Mmm...

Ese golpe no fue tan fuerte como el de Doris; Augusto solo soltó un quejido ahogado.

Paola se dio cuenta de que su golpe fue débil, así que apretó los dientes, levantó el bate de nuevo y siguió golpeando a Augusto.

—¡Muérete! ¡Basuras como ustedes deberían estar muertas!

Doris se acercó a Paola, se agachó para recoger el bate y preguntó en voz baja: —¿Se sintió bien? ¿Darte gusto madreando a esa basura?

Paola, con la cara bañada en lágrimas, asintió y dijo entre sollozos: —Sí... ¡se sintió muy bien! ¡No sabía que se sentía tan bien darle su merecido a estos cerdos!

Doris preguntó de nuevo: —¿Entonces todavía te quieres morir?

Paola se limpió las lágrimas de un manotazo y negó con firmeza. —¡Ya no! ¿Por qué me voy a morir yo y darle el gusto a estos animales? ¡Si me tengo que morir, me llevo a uno conmigo! ¡Arrastraré al infierno a los malditos que me hicieron daño!

Doris asintió. —Así se habla. ¿Por qué dejársela fácil a esos desgraciados? Vive bien, para que tengas la oportunidad de ver cómo les llega el karma a los que te lastimaron.

¡Y de ese karma se encargaría ella!

Después de que Sombra se llevó a Paola, Doris puso un pie sobre la cabeza de Augusto, se agachó y sonrió con desprecio: —¿Quieres salir? Eso depende de si Damián tiene el talento para encontrarte. Vino con el mayordomo a casa de la familia Palma a exigirme que te entregara, pero lástima, le mostré a la policía la grabación de nuestra charla y el video donde te salvo, y se lo llevaron detenido para interrogarlo. Seguro hoy ya lo soltaron, pero mientras no te encuentre, él sigue siendo el principal sospechoso de tu desaparición, ¿sabías? Mi estúpido primo.

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