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¡Mi jefe quiere una esposa! romance Capítulo 6

Mi estómago está muy revuelto y mi corazón puede reventar en cualquier instante. Estaba muerta, o a punto de morir por estar en el momento equivocado y el lugar equivocado. Aun así, tengo una escapatoria.

La negación absoluta.

—¿Sí eso le parece? Es una buena virtud también, me aseguraré de tenerla en mi práctica en su empresa — digo tragando saliva a toneladas.

—¿Segura de ello? Valoró inmensamente también la lealtad corporativa. El silencio. ¿Lo comprendes?

—Lo comprendo-do a la perfección, jefe. Esas son mejores virtudes como dice. Mis prioridades para siempre — juro con entusiasmo.

Entusiasmo por no morir.

Él empieza a reírse entonces, me mira como si fuese un bicho raro.

—¿Por qué estás tan tensa? Es una simple plática, sólo quiero que la tengas presente cuando necesite que me muestres tu lealtad — explica él como si nada.

—Eh… sí. Es que ha sido un lar-largo día. ¿Podríamos ir a mi casa?

Caleb finge estar confundido. Mira alrededor.

—¿No es por esta vía? Debí confundirme.

Está mintiendo. Está amenazándome. Y al llegar a mi casa me enfrente a otra noche sin dormir bien. Estaba tan jodida.

……

Si mi departamento estaba ayer en un caos total, este día está hecho un panel que debate apasionadamente sobre la vida amorosa de Caleb Blackwood. Una que en lo particular no me interesa, lo que lo hace son las fallas que presenta mi auto.

Hasta ahora en mi hora libre de almuerzo es que un mecánico ha podido intentar arreglarlo.

—La batería no funciona. Está totalmente muerta — explica el mecánico.

—¿Cómo va a estar dañada? Es nueva — digo preocupada.

—Mejor usa la garantía y ve a cambiarla. No hay nada que pueda hacer — asegura — Si no estuvieses en un estacionamiento privado, diría que alguien la saboteó adrede.

El mecánico se ríe, pero yo sólo miro a los lados preocupada por mi vida. ¿Fue una coincidencia o no? Estaba trabajando para un hombre que quizás trabajaba con asesinos. Sea cual fuese su rol en el asesinato de esa noche, estaba en un gran peligro. Pero me siento tan abrumada, que soy incapaz de pensar con claridad.

Termino pagando al mecánico, y subiendo a mi piso para seguir con las estúpidas historias de la vida sexual de un potencial criminal como mi jefe.

—¡Es una actriz famosísima! ¿Cómo le va a negar el hijo? — exclama una compañera.

—¡Tiene que estar comprometido con una heredera de alguna multinacional, para negarla! ¡Eso es lo que se cuenta en los pasillos! ¡Qué ya consiguió a la nueva señora Blackwood, la que le robó el corazón! — interviene otra más.

En mi escritorio todo eso es ruido de fondo, la cabeza me pesa y sostengo mi cabello como si de eso dependiese mantenerme viva. Son dos días sin dormir ya.

—Hey Vivienne, no te tomes tan a pecho tus asignaciones. No tienes que quedarte hasta tan tarde trabajando — comenta Tom, el líder de la sección notando mi estrés — ¿Estás bien?

—¿Bien? Claro que estoy bien, sólo un poco cansada — miento con mi rostro sintiéndose tenso.

—¿Segura de ello? Tu ojo derecho está temblando — comenta preocupado.

Estiro el lado derecho de mi cara para detener el temblor, y sonrío como una maniática.

—No está temblando tanto. Lo usual, hereditario — me excuso.

—Te llama el jefe a su oficina, Vivienne — me avisan.

El corazón se me vuelve a caer al piso.

—Ahora te están temblando los dos ojos… — agrega más preocupado Tom.

…..

Capítulo 6: Lealtad 1

Capítulo 6: Lealtad 2

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