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Mi Marido Prestado romance Capítulo 849

—Usted es el esposo de Simona —La voz de Eleonor no mostró ninguna alteración, pero ya había confirmado su identidad.

—Así es.

Owen asintió.

—Por eso pensé que, si a la doctora Muñoz no le es mucha molestia...

—Señor Fonseca. —Eleonor se puso de pie y cerró la carpeta de golpe. Su tono era cortés, pero definitivo—: Soy médica. No me involucro en los asuntos familiares de mis pacientes. Si tiene algún malentendido con Simona, debería buscarla a ella directamente, en lugar de venir a dar rodeos buscando atajos en otro lado.

La sonrisa en el rostro de Owen finalmente se congeló por un segundo.

Observó a Eleonor detenidamente, evaluando de nuevo a la mujer que, a primera vista, parecía tan dócil y gentil.

Eleonor no le dio oportunidad de seguir con su teatro. Sosteniéndole la mirada, se despidió con frialdad, indicándole la salida:

—Que le vaya bien, señor Fonseca.

Todo en la forma de actuar de ese hombre le causaba profundo rechazo.

Ya fuera su deslealtad en el matrimonio o sus maquinaciones contra Simona, todo en él le resultaba asqueroso.

Owen, al ver que no había margen para maniobrar, decidió no decir más.

Le hizo una leve inclinación de cabeza a Eleonor y salió del consultorio, caminando con la misma calma aparente.

Pero en el instante en que cruzó la puerta de la clínica, la sonrisa desapareció de su rostro.

Jorge se apresuró a recibirlo.

—Señor Fonseca, ¿cómo le fue?

—Esta mujer es mucho más cautelosa de lo que imaginaba.

Había creído que una doctora de veintitantos años no sería tan implacable y directa para cortar una conversación de esa manera.

Owen subió al auto, con el semblante sombrío.

—Sin embargo, la forma tan familiar en la que se refiere a Simona Estrada no es propia de una simple doctora.

Jorge parpadeó, confundido.

—Entonces, ¿qué cree que significa eso?

—Iker Rodríguez atacó al Grupo Fonseca exclusivamente por ella. Es un hecho que la familia Estrada también tiene lazos fuertes con ella.

Owen cerró los ojos y empezó a tamborilear con los dedos sobre su rodilla.

—Investiga a fondo qué tipo de conexión tiene con la familia Estrada. Y hazlo rápido.

El auto se alejó lentamente. Owen observó por el espejo retrovisor cómo la clásica fachada de la clínica se iba haciendo cada vez más pequeña. Su mirada se oscureció con cada segundo que pasaba.

En cuanto el auto desapareció, Eleonor se quitó la bata blanca, tomó su bolso y dio por terminada su jornada.

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