Después de todo, ella nunca había sido digna del esfuerzo de Luciano.
Mejor así.
Estaba decidida a terminar, y no prolongar las cosas era la forma más digna de hacerlo.
Salió de la villa y revisó su celular. El carro que había pedido ya estaba en camino.
De repente, el teléfono en su mano sonó.
Lo miró: era David, un compañero de la universidad.
Contestó.
La voz ansiosa de David llegó desde el otro lado.
—Abril, Gael Ríos tuvo un accidente. Está en el Hospital de Clarosol, lo están operando de emergencia. Necesito que vengas ya.
Abril se quedó perpleja.
—¿Quién es Gael?
—…El hermano de Mariana Ríos.
El corazón de Abril dio un vuelco y su expresión se tornó grave.
—¡Voy para allá ahora mismo!
***
Hospital de Clarosol.
Abril corrió a toda prisa hacia la sala de urgencias, donde David caminaba de un lado a otro, lleno de ansiedad.
—David, ¿cómo está Gael?
Al ver a Abril, David pareció visiblemente aliviado.
Pero ante su pregunta, una sonrisa amarga apareció en su rostro.
—La situación… no es buena.
El corazón de Abril se hundió.
—David, ¿qué pasó exactamente?
David se cubrió el rostro con las manos, y las lágrimas se deslizaron entre sus dedos.
Verlo así le provocó a Abril un profundo malestar.
La persona que estaba siendo operada era Gael, el hermano de Mariana. A decir verdad, ella y Gael apenas se conocían.
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