¿Qué habías hecho Génesis?
No pude decirle esas cosas a Ethan, no a él.
—Anoche estaba tan ebria que todo lo que hice no fue mi culpa, si no que fue del alcohol. —me excusé
Él me miró con extrañeza —¿En serio no recuerdas lo que pasó anoche? —negué—. No culpes al alcohol de tus deseos, ayer me decías lo mucho que me deseabas, de lo que anhelabas estar en mi cama, eso no lo dijo el alcohol, fuiste tú.
No podía creer las palabras de Ethan, él era guapo, pensé en utilizarlo en mi venganza con Dafne, lo pensé muchas veces, sobre todo cuando me enteré de su noviazgo, pero de eso a decir que lo deseo, esas solo eran falacias de este estúpido.
—¡Yo nunca diría eso! —caminé hacia atrás ya que él daba pasos hacia adelante—. ¡No mientas Ethan!
—Me lo dijiste claro “Quiero acostarme contigo, porque quiero vengarme de mi hermana por acostarse con mi prometido, sueño contigo todos los días, quiero acostarme contigo”
Pero ni con una docena de botellas de alcohol en mi cuerpo yo diría esas cosas.
—¡Mientes! —Espeté, sentí como mi cuerpo chocó en la pared, ya no tenía adonde huir —. Yo nunca diría eso —lo enfrenté con mi mirada.
Él solo río con son de burla — No deberías desear al prometido de tu hermana.
—¡Yo. No. Te. Deseo! todo lo contrario, te quiero lejos de mi. —Su cara se acercó a la mía, miro mis labios y luego mis ojos, ¿Qué le pasaba a este imbécil?—. ¡Ethan! detente —dibujó una sonrisa y se alejó.
—Tendría que estar drogado para acostarme contigo —Se había burlado de mí, todo esto había sido solo para reírse.
—¡Maldito, desgraciado! — Me lancé contra él, golpeándolo con mis puños—. ¡Ya sabía que yo nunca diría esas palabras!
Él caminaba hacia atrás, riéndose a carcajadas mientras que yo lo golpeaba
—¡Te odio!
Estaba segura que estaba roja de la gran furia que sentía en estos momentos.
—Ya tranquila, no es para tanto — . Tomó mis muñecas y me miró de manera furiosa — No tengo la culpa de que me desees tanto — me soltó y salió de la casa.
¿De dónde sacaba esas ideas locas? Me lancé en el sillón, tratando de recordar lo que había sucedido, y lo único que venía ami mente era la declaración de mi madre, algunas partes de mi encuentro con Tómas, pero no tenía claras mis ideas con Ethan.
—¡Génesis! ¿Qué haces vestida así? La fiesta está buenísima allá afuera —Leyla entró gritando a la casa. Ella venía con un vestido de flores y de seguro traía su traje de baño debajo de él, mi amigo Will venía con un short y una playera.
—¡Leyla no quiero ir! —me retorcí en el sillón
—Nada de eso, vamos a demostrarle a tu hermana que tú Génesis Wood, no solo tienes la inteligencia familiar, tienes la belleza y sensualidad de las Wood.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA!