Génesis
El día más esperado había llegado, ya que en poco tiempo me jactaría de sacar a Ethan de la empresa. Eran las ocho de la mañana y el pago de la nómina sería a las nueve, lamentaba por mi padre que perdiera ese dinero, pero me alegraba que el prometido de mi hermana saliera de la empresa, suficiente era que estuviera en la casa de mis padres como para tenerlo aquí, en mi empresa.
—¿Cómo va todo Will? —pregunté a mi amigo, estábamos atentos a la inversión que Ethan había hecho.
—Nada Génesis, el dinero tiene cero centavos de aumento.
—Excelente, ya veremos la manera de recuperar ese dinero, ahora haré un comunicado oficial para los empleados sobre el retraso del pago, hoy mismo iré a los bancos para obtener un crédito.
—Es lamentable que no funcionara, Ethan nunca ha fallado en sus estrategias en la bolsa, pero al parecer esta vez no fue su mejor elección —se lamentó mi amigo. Iba a salir de la oficina de mi amigo, pero en ese instante mi padre y el odioso de mi cuñado entraron a la oficina.
—Lo lamento papá, pero al parecer hemos perdido una gran cantidad de dinero —mencioné.
—Eso aún no se sabe —Intervino Ethan— estoy seguro de que unos minutos más y obtendremos el doble del dinero.
—¿Y por qué debo de creerte? —cuestioné—. ¿Qué has hecho para ganar nuestra confianza?
—Génesis, vamos a esperar —Habló mi padre, quien se notaba que estaba un poco ansioso.
—¿Esperar qué? A que este tipo nos lleve a la quiebra —reclamé
—¡Eso no pasará! —espetó Ethan
—¡Basta los dos! —intervino mi padre—. Vamos a esperar solo unos minutos.
— Pues mientras ustedes ven cómo la empresa cae en un hoyo, voy a agendar citas con los bancos, necesitamos un crédito para remediar esto —Tomé mi bolso, lista para salir de la oficina de Will y poner manos a la obra.
—Eso no será necesario —Ethan me detuvo, interponiéndose en mi camino, desde ayer este tipo me tenía harta.
Sus miradas constantes, sobre todo cuando estuve con su amigo, me incomodaron todo el día. Ya suficiente era con estar con personas desconocidas que me observaban de manera extraña, porque cierto no tenía el cuerpo perfecto y aunque no quería que eso me afectara, siempre lo hacía.
La sociedad que me rodeaba se basaba en cuerpos perfectos, en figuras esbeltas y esculturales, era inevitable no sentirte cómoda con algo así, era como no sentirme parte de todo esto. Por eso para mí la empresa era lo más importante, porque aquí no importaba la talla, aquí importaba la inteligencia y la astucia para los negocios.
—¡Papá! ¿No vas a hacer nada? Estás viendo que ese dinero no va a regresar a nuestras cuentas, tenemos que hacer algo.
Mi padre se acercó a la computadora de Will, vio la pantalla y comprobó que lo que le decía era verdad, él no podía seguir cegado por el éxito de Ethan en sus negocios anteriores, era buen inversor en la bolsa, había tenido mucha suerte, pero al parecer su olfato de lobo de Wall Street había fallado.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA!