¿Covicepresidente?, eso era una tontería.
—¿De dónde sacas lo de covicepresidente? —reclamé a mi padre en forma de susurro, ya que estaba al otro lado.
—Bajemos y hablamos afuera. —Mi padre me tomó de la mano y salimos del lugar, fuimos a un enorme ventanal, alejado de cualquier persona.
—Se puede saber, ¿qué es todo esto?
—Tranquila, Genesis, él merecía este puesto también; además, tú estás por arriba de Ethan.
—¡No necesito a nadie a mi lado, yo puedo hacer esto sola, te lo he demostrado muchas veces! —Espeté.
—Y no dudo que lo harás, solo quiero ayudarte. No tengo idea de quién en un futuro será tu esposo; tal vez es un vago o un cazarecompensas.
—¿Y por qué crees que Ethan no lo es?
—Ya sabemos por qué, lo demostró en días anteriores. ¿Tienes idea de lo maravilloso que fue ganar ese dinero? Necesitamos gente como Ethan de nuestro lado; él se casará con tu hermana y, pues, Dafne es imposible que esté al frente.
—¡No confío en él!
—Es por eso que tú estarás ahí; él no podrá realizar nada sin que tú puedas autorizarlo, no podrá dar un paso sin que tú lo ordenes. Génesis, tú eras quien tenga el mando por arriba. de Ethan—. Odiaba esta idea y tenía el presentimiento de que esto de trabajar en equipo con el prometido de mi hermana sería un desastre. —¡Ahora vamos adentro!
—Adelante, entra primero, yo lo haré en unos minutos. —Me dio una mirada desaprobadora. —Te lo juro, solo será un instante.
Tomé un respiro profundo. Necesitaba un alivio, pero no quería un cigarrillo, así que tomé mi móvil y envié un mensaje
“Hola Felipe”
“Hola, preciosa, ¿qué tal la fiesta?” —le había contado sobre el evento de hoy y lo emocionada que estaba.
“Todo ha sido un fiasco”, respondí,
Y es que la noche había sido de locos. Tomas con el ramo de flores, el apagón de luz, el desconocido estúpido que me besó, lo cual había pasado a segundo plano con el nombramiento de Ethan.
“A veces quisiera que estuvieras aquí”, escribí y envié,
Lo cual, a los siguientes segundos, me arrepentí; Felipe aún era un desconocido, y ya había escuchado que nunca debes reunirte con extraños y mucho menos si los conoces de internet.
“Podemos vernos cuando tú quieras, yo estoy dispuesto, solo hace falta que tú tomes la decisión”.
Era una estúpida, nunca debí proponerle algo así; bueno, tenía unas ganas inmensas de conocerlo, pero si era un violador, asesino, tratante de blancas o aún peor de órganos.
“No tengas miedo, que no soy violador, asesino, tratante de blancas o de órganos”.
Este hombre me había leído la mente.
Pensaba y pensaba en qué lugar, uno que fuera público; ni loca lo hacía sin gente presente. Enseguida recordé la invitación de Deyvid. Me hizo la propuesta el día que nos conocimos en la fiesta de la piscina. Me invitó a un club nocturno; había escuchado rumores, pero nunca había asistido a alguna reunión de esas, el club de las fantasías. ¿Por qué ese nombre? Pues porque se suponía que allí hombres y mujeres cumplían sus fantasías sexuales, sin ser juzgados o señalados por los demás.
Tal vez no era el mejor lugar para conocerme con Felipe, pero si algo salía mal, podría esconderme fácilmente.
“El club de las fantasías, podemos conocernos en ese lugar”, propuse

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