“Club Fantasía” leía con detenimiento las letras del club; era un rótulo bastante grande y luminoso. Aquí no podía entrar cualquiera, solo lo hacían las personas con una invitación personal; en este caso Deivyd nos había conseguido. Así es, Leyla y Will también me acompañaban.
Me sentía nerviosa no por estar aquí, sino porque hoy conocería a Mr. Domisol o Felipe, que era su verdadero nombre. Nos mensajeamos hace una hora y él me decía que estaría en el lugar poco tiempo; él estaría vestido completamente de negro, anteojos y una bufanda roja.
Yo llevaba puesto un body negro, una falda de estilo tubo color palo rosa y una chaqueta. Esas eran las indicaciones que Felipe había recibido de mi parte.
Deivyd me consiguió la entrada extra, le dije que era para una amiga y no dudó en dármela. Las fiestas en este Club no eran comunes y aquel que cruzaba sus puertas tenía que estar dispuesto a cumplir las reglas que dictaban al inicio de cada fiesta; solo esperaba que el día de hoy no hicieran demasiadas cosas locas.
Pero también se supone que estaba el área del bar, donde las personas llegaban a tomar y bailar, que era lo que yo tenía planeado para esta noche.
Leyla estaba muy emocionada, contrario a Will, para iniciar, él ni siquiera quería venir, porque él también sabía de las cosas locas que hacían.
—Te noto algo nerviosa. ¿Qué sucede? —cuestionó mi amiga.
—Nada, no estoy nerviosa, ¿por qué tendría que estarlo?... ¿Crees que se me nota? —Leyla no conocía sobre mis planes, porque ella estaría en contra de esto, de encontrarme con Felipe
—Genesis, suelta la verdad en este instante. ¿Qué me ocultas?
—¡Nada, Leyla! Te lo aseguro —su mirada acusadora me indicaba que no me creía nada.
—Algo sucede contigo y descubriré de qué se trata —advirtió antes de entrar por la puerta del club.
—Esto no es buena idea —mencionó mi amigo—, no tengo idea de por qué acepté venir aquí.
—Porque amas a Leyla y eres su lindo oso de peluche que obedece todo lo que le pide —me burlé. Entramos al dichoso lugar.
Y bueno no eran exageraciones cuando decían que el lugar no era parecido a ningún club de la ciudad, esto parecía un hotel de cinco estrellas, cómodos sillones, mesas de vidrio, meseros y meseras elegantes y sexis a la vez.
—Bienvenidos al club fantasía —Una mujer se acercó a nosotros—. ¿Vienen al bar o a la fiesta privada? —preguntó.
—¡Claro que vienen a la fiesta privada! —interrumpió Deivy—, yo me encargo de recibirlos —le indicó a la mujer, quien se retiró de inmediato.
—Yo vengo solo al bar —indiqué a Deivyd.
—¡Claro que no! No te invité a tomar simples copas de vino, te invité para que todos tengamos una noche de diversión.
—¡Siiii! —exclamó Leyla—. ¡Estoy emocionada! Vamos, vamos.
Tomó mi muñeca junto con la de Will y empezó a seguir a Deivyd. No me negué, ya que al estar dentro me saldría de alguna manera; mi interés era conocer a Felipe.
Caminamos por algunos pasillos hasta llegar a una puerta de madera. Deivyd la abrió y los tres entramos enseguida.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA!