CAPÍTULO 27
Genesis
¡Tonta! ¡Estúpida! ¡Idiota! Y todo aquel calificativo que se refiera a mí mismo me lo merecía. Nunca debí dejar que todo aquello pasara en la habitación. Me arrepentía mil veces, me había comportado como una cualquiera, una zorra. Él era el prometido de mi hermana, trabajaba en la misma empresa, casi vivía en la misma casa y yo, de estúpida, me puse a jugar con él de esa manera.
—¡Genesis! —Escuché la voz de mi amiga, levanté mi mano y enseguida ella llegó a mi lado —¿Qué tal te la pasaste? ¿Cómo estuvo eso de tener sexo con desconocido?
—Ni me lo recuerdes, Leyla —recriminé, llené mi vaso de Whisky y lo tomé de un solo—. ¿Y a ti qué tal te fue?
—Bueno… en realidad, no pasó nada. No tuve el valor de hacerlo, porque estoy segura de que Will tampoco lo hizo.
—¿Cómo estás segura de eso? — cuestioné
—Porque lo conozco; además, le advertí que no bebieran vino en la habitación.
Eso llamó mi atención. —¿Por qué no? —inquirí
—Escuché que tiene una especie de elixir que te hace sentir y hacer cosas extrañas.
¡Eso era! Yo había tomado de ese vino, por eso me había comportado de esa manera con Ethan, pero no recordaba que él hubiese tomado. Eso me recordaba a Dafne; me preguntaba si ella estaría aquí...
—¡Dulcesito, estamos aquí!—. Leyla levantó su mano; mi amigo llegó a nuestro lado, pero lo notaba diferente. Tomó mi vaso y se sirvió un whisky.
—Tranquilo, amigo, esta botella es mía.
—¿Cómo te fue, mi amor? —preguntó Leyla
—Eso es algo que no voy a responder —al parecer a alguien también le había ido mal.
—¡Lo sabía! No fuiste capaz de hacerlo, me amas tanto que no quisiste acostarte con nadie; me encanta saber que tenemos la misma conexión, porque yo tampoco pude hacerlo. —Leyla abrazó a mi amigo, pero por la expresión de Will, tenía el presentimiento de que detrás de esa puerta había pasado algo prohibido.
—¿Alguno de ustedes vio a Dafne y su novio? —pregunté.
—¿Dafne? —Para nada —respondió mi amiga—. ¿Tú la viste?
—No, tampoco, y Will, ¿tú los viste?
—Para nada —respondió mientras tomaba otro trago de Whisky.
—¿Y qué tal de fiesta? —Deibyd se unió a nuestra conversación. Nadie respondió a su pregunta; creo que a todos nos había ido mal. Bueno, yo no sabía si lo de Ethan era malo. —No puedo creer que tengan esas caras; yo, en cambio, la pasé muy bien, la mejor de las noches —estaba tentada a preguntarle a Deyvid, pero por la paz creo que era mejor dejar el tema en el olvido.
Will decidió que la fiesta había terminado para los tres, así que junto con Leyla me llevaron a casa. A pesar de las insistencias de Deibyd en que nos quedáramos, fue una negativa rotunda. Antes de salir del club, uno de los empleados me detuvo.
—Señorita, esto se quedó en la habitación en la que usted estuvo —extendió una corbata—. Puede llevársela como recuerdo de su noche en el Club Fantasía —era de Ethan, no quería tomarla porque solo me serviría para recordar mi error.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA!