—¡El tiempo ha terminado! —gritaron al otro lado de la puerta, acompañado por golpes en la misma. Abrí mis ojos y vi la cara de frustración de Ethan. Le di un leve empujón y me levanté.
Tomé mi ropa deprisa; esos golpes me habían salvado. ¿Qué estaba haciendo? Él era el prometido de Dafne, no haría lo mismo que ella hizo conmigo. Estuve a punto de tener sexo con mi cuñado.
Ví hacia Ethan, quien también tomaba su ropa y se la ponía de nuevo. Ninguno de los dos decía nada; al parecer él también se dio cuenta del error que estuvimos a punto de cometer. —Entonces, ¿esto es una tregua? —cuestionó; él estaba ya cambiado, yo aún me acomodaba la falda.
—¿De qué hablas? — inquirí
—Los dos tenemos un mismo objetivo, y no lo vamos a lograr si seguimos peleando como enemigos.
—Tienes una sola oportunidad, te tendré en ceja y ceja, Ethan Fox, cualquier error que cometas me servirá para echarte —advertí—. Por cierto, no quiero que Dafne se entere de que … pues ya sabes … estuvimos en esta habitación … juntos… haciendo…
— Lo único que pasó en esta habitación es que tú y yo hablamos y llegamos a un acuerdo... —al menos era una preocupación menos; no quería imaginar lo que pasaría si ella se lograba enterar de esto. Aunque lo tenía bien merecido, no quería ser señalada por ella y mucho menos parecerme a mi hermana.
—Entonces, ¿tregua? —extendió su mano. Dudé en tomarla, pero al final extendí la mía. Me jaló hacia él e hizo lo que menos imaginé. Dos segundos; solo por dos segundos él posicionó sus labios sobre los míos. No tuve tiempo ni de reaccionar ni de saborearlos; lo único que sentí fue un hormigueo.
Ethan salió de la habitación y yo me quedé aún enmudecida por su acción. ¿Qué le pasaba? ¿Y por qué mi corazón latía con tal velocidad? Sacudí mi cabeza, reaccioné en donde me encontraba. Salí de aquella habitación y de modo directo me dirigí al bar; necesitaba una copa, ¡No! una botella.
¡Era una estúpida! ¡Estúpida! ¡Estúpida! Solo quería golpear mi cabeza contra una pared.
ETHAN

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