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Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA! romance Capítulo 39

Vi cómo se acercaba de manera pausada a mi rostro. —¡Miren lo que me acaban de entregar! —Ethan se alejó de inmediato al escuchar la voz de Leyla, quien traía en sus manos un enorme arreglo de flores.

—¿Qué es eso? —inquirí. Ella puso las flores en la cama y sacó una tarjeta.

—Es un arreglo floral, que alguien por ahí te envió. Me lo acaban de entregar en la puerta, me dijeron que era una entrega especial para Génesis Wood… Veamos qué dice la tarjeta…

—Leyla no es necesario… —Intervine, pero omitió mis palabras.

—Dice: Para el osito de goma más dulce que he conocido… y el único que quiero probar, atentamente, Felipe Mrs. Domisol ¡Dios mío!, el hombre viene con todo. —¡Dios mío!, me sentía tan avergonzada. —Prepara el equipo, amiga, porque Felipe no viene por un simple beso, él quiere al osito de goma completo. —Esto no podía ser peor —tapé mi cara con mis manos—. ¿No crees que esto es muy romántico, Ethan?

—Me parece algo tan común... —dijo con indiferencia.

—Pues será común, pero es muy romántico; me alegra que un hombre así esté detrás de Génesis… A mi amiga le encantan esos detalles. —Leyla estaba provocando a Ethan y él estaba cayendo en su juego. —Deberías tomar el ejemplo y de vez en cuando darle un regalo así a tu novia…

—Ella no necesita de esos detalles...

—Tienes razón, ella no tiene corazón. En cambio, mi gordita bella tiene un gran corazón y merece un gran hombre, y quién mejor que Felipe.

—¡Leyla! … —Regañé para que dejara de hablar. Observé a Ethan, quien tenía empuñadas las manos. —Ethan, aquí está la carpeta —mencioné; esto se estaba volviendo incómodo.

Él tomó los documentos con enojo. —Gracias, que disfrutes las flores. —Salió de la habitación y seguido escuchamos un portazo de la puerta principal.

—¡Siiii! ¡Ves! ¡Está celoso! Y eso que solo son unas simples flores...

—Leyla, sobrepasaste los límites; se enojó por tus comentarios. ¡Dame esa tarjeta! —exigí

Tomé la tarjeta y la leí: —Aquí no dice: “Y el único que quiero probar”. ¡¿Te lo inventaste?!

—Y funcionó, ¡Ethan está celoso! ¡Tú le gustas y mucho! —No podía negar que muy al fondo, pero muy muy al fondo, me sentía feliz por eso. Pero esto solo era una ilusión; un hombre como Ethan no se fijaría en alguien como yo, porque simple y sencillamente yo sí tenía cerebro.

(...)

—¡Hola, Genesis!

—¡Will! ¡Qué sorpresa!

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