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Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA! romance Capítulo 38

—Teníamos meses de no dormir juntas… —Leyla ya estaba en mi casa; la había invitado para que me acompañe estos días que estaría en reposo. —La vamos a pasar genial estos días, vamos a tomar tanto que quedaremos inconscientes. —Ella estaba sentada en uno de los sillones de mi habitación, mientras que yo estaba en mi cama.

—Leyla, se supone que te llamé para que vinieras a cuidarme, no para terminar de matarme.

—No seas dramática, ya era necesario pasar tiempo a solas, me has abandonado...

—¿Yooo? Tú me cambiaste por Will… desde que son novios, no dejas ni un solo minuto a mi amigo —mencioné.

—Mi dulcecito, sabes, lo he notado extraño; desde aquella noche en el club lo he sentido distinto. —Entonces no solo eran ideas mías, algo le pasaba a mi amigo.

—Nunca debiste obligarlo a participar en esa fiesta —recriminé—. Él te ama demasiado y está dispuesto a hacer cualquier cosa por ti, pero creo que sobrepasaste su límite.

—Sí, tal vez tengas razón, pero al final yo no hice nada y él tampoco.

—¿Cómo estás segura de eso? Él te dijo que no pasó nada… —inquirí

—No, pero lo conozco; creo que él solo está enojado conmigo. Tendré que preparar una noche de pasión para que todo esté bien.

—El sexo no siempre es la cura para los problemas; deberías hablar con Will.

—Está bien —rodeó los ojos—. Voy a preparar una cena romántica para hablar.

—Ahora sí, dime, ¿qué tal el día en la oficina? —aunque mi amiga solo iba a la empresa por buscarme a Will o a mí, ya que su mayor tiempo lo pasaba en la empresa de mi madre, haciendo fotografía para las revistas o pasarelas. Pero en esta ocasión le pedí que fuera para vigilar un poco el trabajo de Ethan.

—Dos cosas importantes: tienes una nueva secretaria; a la chica que estaba con anterioridad le dieron una mejor oferta y se fue, pero ya llegó su reemplazo.

—¿Qué? Pero si me sentía muy cómoda con ella, ahora se me hará más difícil capacitar a la nueva secretaria.

—Y creo que sí será difícil, se nota que es un tanto tímida y se pone nerviosa por todo; hoy que fuimos con Will en busca de Ethan, nos miró y salió corriendo. Es algo extraña —lo que me faltaba—. ¡Ah! Y no sé por qué, pero tu cuñado anda muy interesado en ti; lo primero que hizo al verme fue preguntar por Génesis Wood.

—¡Ah, sí! —dije con indiferencia.

—Sí, muy raro para mí. Te juro que ayer, cuando los vi muy abrazados, pensé que algo pasaba entre ustedes.

—Nada pasa entre él y yo

—No dije que pasa, digo que era como si pasara. ¿Algo que quieras contarme, Génesis? —Leyla era muy inquisidora y si algo tenía era descubrir cuando le mentía. Así tomé mi móvil y traté de fingir que había algo interesante en mis redes.

—Nada, Leyla, todo está bien. —Sentí como mi amiga se sentó a mi lado.

—Mmmm, creo que le gustas, Ethan — soltó.

—¡Estás loca! Ethan Fox es el prometido de mi hermana; yo no puedo gustarle.

—Pues eso no fue lo que vi ayer; estaba tan preocupado por ti, te acariciaba de una manera diferente, nunca lo he visto con Dafne tan cariñoso como lo estaba contigo.

—Creo que estás viendo cosas donde no las hay.

—Mmmm, ¿sabes? Tu hermana tiene mucha suerte; Ethan es un hombre muy guapo. Solo de imaginar probar esos labios carnosos suyos, tengo un orgasmo instantáneo; deben ser tan dulces, un manjar digno de probar, te imaginas esa boquita por cada parte de mi cuerpo... —Leyla me estaba provocando y eso estaba causando una elevación en mi temperatura, solo de imaginar lo que ella relataba—: esas manos enormes tocando por todos lados y llevarme al cielo o al infierno a donde él quisiera. Ayer quería ser tú, te tenía tan aferrada a su cuerpo, sus dedos se mezclaban en tus cabellos...

—¡Ok, sí! Ya lo besé, ¿contenta? —vociferé.

—¡Lo sabía! —acusó—. Se nota a kilómetros la química que existe entre ustedes. Mi querida amiga, Ethan Fox será tuyo y yo me encargaré de que sea así.

—¡¡¡¿Qué?!!! ¡No! ¡No! —refuté—. Ethan no me interesa, así que tú no harás nada.

—¿Por qué no?

—¡Por! Qué. Es. Él. Prometido. De. Mi. ¡Hermana! —dije de manera pausada para que le quedara claro.

—¡¡¡¡¿Y?!!!! a Dafne no le importó meterse con tu prometido.

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