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Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA! romance Capítulo 54

Me quise levantar de la mesa, pero Deivyd me lo impidió. —¿Qué crees que haces? ¡Estás loco! ¡No tienes ningún derecho de ir y hacerle pasar un mal rato! —Regresé a mi lugar porque mi amigo tenía razón. —¿En serio, Ethan? ¿Qué pensabas hacer? Ir, golpear a su novio y sacarla de aquí —ese era mi plan—. ¿Y luego qué? ¿Te la llevarías de la ciudad y serían felices por siempre… por favor, amigo, ¡despierta! ¡Eres el prometido de su hermana!

Pasé mis manos sobre mi cabeza; odiaba que Deibyd tuviera razón. Tomé un trago, pero quería ahogarme con toda la botella.

—Deibyd, ¿qué voy a hacer? Esa mujer me tiene loco.

Mi corazón se acelera solo de tenerla cerca. Había momentos en que me enojaba tanto, pero en momentos como este, solo quería llevarla y hacerla mía una y otra vez, quería ser con quien despertara por las mañanas, sentir su cuerpo desnudo, ese cuerpo imperfecto para muchos, pero perfecto para mí. Sin embargo… no era un hombre libre…

—Pues deberías iniciar por romper tu compromiso, acepta de una vez por todas que estás enamorado de Génesis…

—¿Y con eso qué? ¿Génesis nunca aceptaría estar conmigo?

—Si no estás dispuesto, déjala en paz; ella merece un buen hombre, que la ame sin condición, sin reservas, que se entregue por completo; merece ser feliz y, disculpa que te diga esto, amigo, pero no creo que lo encuentre en ti, sobre todo si continúas con ese compromiso.

Las palabras de mi amigo dolían y tal vez era un cobarde por no aceptar mis sentimientos hacia ella, pero no podría soportar la idea de que ella me rechazara.

—Ella nunca aceptaría tener algo conmigo —resoplé.

—No le has preguntado.

—No es necesario que lo haga; si algo he conocido de Génesis, es que, a pesar de demostrar un carácter duro e indiferente, ella es muy noble con los demás y estoy seguro de que, a pesar de lo que sucede con Dafne, no se atrevería a tener algo conmigo, aunque la boda se cancele. Ni siquiera le importó cuando estuvimos juntos; me fui por unos días y cuando regresé ya tenía novio. No sé si lo quiere de verdad o solo lo acepta para salir huyendo de lo que de verdad siente.

—Al menos deberías decirle, que sepa lo que sientes.

—No voy a ganar nada diciéndole.

—Pues entonces… hazte a un lado, pero de verdad, amigo, no sé cómo vas a soportar viéndola con otro hombre; yo no sería capaz.

Pues yo tampoco lo sabía. Pero creo que lo mejor era alejarme de ella; no tenía lo más importante, libertad.

Deivyd me sacó del lugar; di mi última mirada hacia ella, tenía una sonrisa en el rostro, una que yo no podría ofrecerle. Me fui a casa de mi amigo, ya que en definitiva no iba a escuchar discusiones con Dafne. Temprano regresaría a casa solo para cambiarme de ropa.

(...)

Llegué a la casa muy temprano; lo hice porque de seguro Danfe aún estaría dormida. Ayer insistió con sus llamadas hasta la madrugada, así que de seguro estaría rendida.

No quería discutir, ni siquiera el humor de escuchar su voz.

Antes de salir del auto, miré en dirección a la casa de Génesis; la puerta se estaba abriendo.

¡Maldito cabrón! Ese imbécil, ese estúpido de la app estaba saliendo de su casa. No podía creer lo que mis ojos veían; ella no pudo hacer esto.

Sentí mi corazón partirse solo de pensar que había estado con alguien más. Quería arrancarme el corazón, no quería sentir todo este dolor que afligía mi pecho.

Allí comprendí que no soportaría verla con alguien más, que no estaba dispuesto a que alguien más se adueñara de su cuerpo.

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