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Mi venganza: casarme con el loco romance Capítulo 1

—Felipe, ¿de verdad trajiste a tu hermanita adoptiva de vuelta al país? ¿No tienes miedo de que Lara se enoje?

Después de un año de sordera, Lara Mendoza, quien por fin había recuperado la audición, estaba parada frente a la puerta del privado del club. La sonrisa se le congeló en el rostro y se quedó paralizada.

*¿Silvia Salazar había vuelto?*

—Mientras ustedes cierren la boca, ella no se enterará de nada —la voz de Felipe sonaba fría, indescifrable—. Además, ya pasó más de un año. Silvia extrañaba la familia...

—Yo creo que no extrañaba a la familia, te extrañaba a ti.

Un coro de carcajadas cómplices estalló de inmediato en la habitación.

—No digan estupideces. Solo la veo como una hermana.

—Por favor, Felipe, si acabo de ver a Silvia dándote un beso. ¿Cuál hermana? ¡Más bien parece tu amante!

Felipe frunció el ceño.

—Fue ella quien se acercó de repente cuando yo estaba distraído, no tuve tiempo de apartarme... Todavía es una niña inmadura, no voy a pelear con ella por eso.

Luego, como si recordara algo, lanzó una advertencia.

—Más les vale mantener esto en secreto. Cuando llegue Lara, nadie puede decir ni una palabra, ¡que no se les escape nada!

En ese momento, alguien se aclaró la garganta y adoptó un tono serio.

—Pero ya en serio, Felipe, sobre lo que pasó... Cuando Silvia mandó atropellar a Lara, ¿de verdad lo vas a dejar pasar? Lara casi se muere y hasta el día de hoy sigue sorda.

—Silvia solo tenía diecinueve años, fue un capricho de niña —respondió Felipe con un tono despreocupado—. Ya pagó su error pasando un año difícil en el extranjero. Ha madurado mucho, ¿para qué seguir aferrándose al pasado?

*¿Un capricho... de niña?*

Lara sintió que algo estallaba en su cabeza; ni siquiera un rayo cayéndole encima se habría sentido tan devastador.

Una abrumadora sensación de absurdidad la invadió, casi ahogándola.

Hace un año, Silvia, la hermana adoptiva de Felipe, lo persiguió obsesivamente sin éxito. En un ataque de locura, contrató a alguien para que atropellara a Lara, dejándola sorda.

Felipe, enfurecido, aplicó un castigo severo que casi le cuesta la vida a Silvia. Al final, con la intervención de los padres de Felipe, la enviaron de urgencia al extranjero.

Durante este último año, Felipe gastó una fortuna buscando especialistas dentro y fuera del país para curar los oídos de Lara. Incluso dejó de lado su trabajo para acompañarla en sus terapias de rehabilitación.

El proceso fue eterno. Cada vez que ella se derrumbaba, Felipe siempre era el primero en abrazarla con los ojos llorosos, jurando que deseaba matar a Silvia.

Lara también había sentido rencor, pero al ver a Felipe desvivirse por ella, buscando médicos y cuidándola día y noche, no pudo evitar conmoverse. En el fondo de su corazón, agradecía haber encontrado a un hombre que la amaba hasta los huesos.

Capítulo 1 1

Capítulo 1 2

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