— Declan… mi amor… ¡ayúdame!— Declara Leyra al mismo tiempo que de forma discreta suelta el cabello que tenía sujetado de Beca y comenzar a jadear desesperada.
En ese momento Declan gruñe exasperado.
— ¡Ya suéltala Beca!— grita lleno de rabia provocando un escalofrío en todo el cuerpo de su pareja— Que la lastimes no me hará verte menos asquerosa y repugnante. — Dijo con desdén.— Sigues siendo una molestia ruin.
De forma brusca y llena de rabia Declan toma a Beca de los brazos y la bruscamente para alejarla de su protegida.
— ¿Yo soy la mala?— pregunta Beca con tono sarcástico, — debes ser muy estúpido Declan para dejarte manipular por ella de…
En ese momento el Alfa le cruza el rostro con una bofetada.
— ¡Aghhh! — jadea ella al recibir el golpe quedando arrodillada en el suelo por la fuerza del impacto.
— No sé qué estupideces estés pensando para actuar de esta manera, pero… o cambias o pagarás el precio por tus atrevimientos. — Declaró él con tono despectivo mirándola con altivez — No te voy a permitir que me faltes al respeto de esta manera.
Beca escupe sangre a los pies del alfa.
—Tú y yo estamos en la misma posición de jerarquía — dice con los quijadas apretadas — te tendré el mismo respeto que tú me tienes cuando te acuestas con esta maldita zorra desgraciada.
En ese momento Declan la patea sin piedad lanzándola contra la pared.
— ¡No!— Grita Leyra tomando por el brazo al alfa— No la lastimes, te digo que ella solamente se esfuerza en lastimarme pero puedo comprender su dolor.
Una risa sonora e incrédula sale de los labios de Beca ante lo que escucha, de las ridiculeces que dice esa mujer.
— ¡Dile! ¡Dile lo que hacías aquí!— le grita Beca entre jadeos desesperados por recuperar el aire.
Se contiene de hacer un gesto de dolor al notar que varias costillas están rotas.
Declan se gira y observa el rostro marcado por la bofetada de Beca.
— Yo… la… verdad…—Susurra Leyra con tono retraído e inseguro, un tono que ella tenía mucho tiempo de practicar— solo venía a disculparme, venía a pedirle perdón por amar a ese hombre que debería ser de ella.
Las lágrimas comenzaron a correr por el rostro de Leyra de forma incontenible.
Y en ese instante Declan se arroja abrazarla para consolarla.
— Tú no tienes que pedir perdón por nada, ella es quien debe comprender— le susurra el alfa, besando su frente de forma cariñosa— que nosotros somos nuestro verdadero destino.
Escuchar eso rompía el alma de Beca, y era mucho más doloroso que sus costillas rotas en recuperación.
Era ella quién se encontraba en el suelo golpeada, humillada, sobajada y aun así debía mantener el rostro en alto, no les daría el gusto de doblegarse.
— Yo solo quería llevar las cosas tranquilas, de saber que el rescatarte en esa zona de lucha— dice Leyra jadeando y comenzando a negar con la cabeza desesperada— no… no puedo, ni imaginarme un mundo sin ti— declara ella al final aferrándose a su cuerpo.
— Vete, toma un baño cariño, iré a tu lado en cuanto pueda, yo lo voy a resolver.

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