—— QUEDAN 498 LUNAS ——
Beca comienza a despertar en medio de la inconsciencia, siente humedad en su cuerpo por completo, una especie de líquido viscoso se encuentra en sus manos, en sus brazos en su cuerpo.
“¿Qué es esto?” piensa ella al mismo tiempo que abre los ojos para encontrarse de forma sorpresiva frente a ella a Alfa Declan y Leyra observándola dormir.
— ¿Qué hacen aquí? ¿Por qué han entrado a mis aposentos?— declara ella cubriéndose con la manta un poco mejor, No los había molestado, incluso los había evadido y ¿ellos habían regresado ahora a ella?
Una risa sarcástica aparece en el rostro Declan al mismo tiempo que tensa sus quijadas y su mirada asesina parece atravesar a Beca de forma contundente.
— ¿Crees que tienes derecho a privacidad cuando estoy presenciando una verdadera aberración? ¡No por ser la luna de la manada tienes derecho a hacer lo que tú quieras! ¿Qué clase de estupideces has estado haciendo Beca?
La rabia en el rostro de Declan hacía que Carola loba de Beca se inclinara encogiéndose, cediendo ante el aura de poder del Alfa.
— ¿De qué estás hablando?— aunque en ese momento no pudo terminar la pregunta Beca comenzó a sentir el olor terroso y característico de la sangre.
En ese momento ella baja la mirada para encontrar absolutamente todo su cuerpo, sus tendidos, su piso, toda la habitación completamente llena de sangre.
— Pero… pero… pero… — manotazos y muestras de una lucha estaban impregnados en cada uno de los centímetros de la habitación, incluso la ventana que se encontraba abierta tenía manotazos desesperados marcados en sangre en las paredes.
— ¿Qué hicieron? ¿Qué sucedió?— dice ella comenzando a temblar aterrada ante lo que sus ojos presenciaban.
Porque ahí entre sus piernas se encontraban los intestinos de alguna criatura.
— ¿De verdad no lo sabes?— cuestiona Leyra con un tono de falsa preocupación— ¿ no recuerdas qué es lo que hiciste anoche? oh pequeña — dice con un tono casi maternal—Yo creo que ella no está tan bien como nos quiere hacer creer.
En ese momento Leyra pone su mano en el brazo de Declan de forma cariñosa, como si ella fuera la pareja.
— ¡No te cansas!— grita Beca en ese instante— ¡¿no te cansas de restregarme que eres la amante patética y arrastrada de mí pareja?!
En ese momento las manos de Beca se volvieron garras.
— Oh yo no quería…— Susurra Leyra alejando sus manos de Declan.
— Te prohíbo que te transformes— declara el alfa de forma amenazante y en ese instante todo su cuerpo comienza a cubrirse en pelaje. — No quiero que vuelvas a asesinar a nadie ¿acaso estás loca Beca? ¡mira lo que hiciste!— le grita frustrado al mismo tiempo que se acerca a ella y la toma por los hombros de forma agresiva para sacarla de la cama y levantarla para que observe todo lo que la rodea.
— No… yo no fui… yo no lo hice… yo no …— Repetía Beca en bucle.
— ¡Tú no … Tu no… tu no…! —grita el desesperado como si cada una de las palabras de ella fueran una declaración de culpa y no un intento de justificación totalmente en vano para sus oídos.
En ese momento, los ojos de Beca se concentraron en la cabeza decapitada que acababa de observar estaba a un lado de su almohada en la cama.
Todo su cuerpo se tensó, toda su respiración, cada una de sus inhalaciones comenzó a sentirse errática y fuera de lugar insuficiente para mantenerla tranquila.
— ¡No… no… no…!— decía ella— él no— al mismo tiempo que observaba su cabello oscuro bañado en sangre, sus ojos completamente nublados por la muerte y la barba que había tenido tanto cuidado en mantener, ese hombre atractivo simplemente ahora era un pedazo de cadáver.
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Los comentarios de los lectores sobre la novela: MIL LUNAS ENLAZADOS. El arrepentimiento de un Alfa.