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No me Llames Señora Cáceres, Llámame Hera romance Capítulo 81

Solo cuando no se escuchó ningún ruido, Melissa abrió la puerta y salió.

Le envió un mensaje a Marcos Zamora para avisarle que pediría un Uber para regresar.

Mientras miraba la pantalla de su celular esperando la respuesta, la pregunta de Leticia resonó inexplicablemente en su cabeza.

«Seguramente no durmió bien por la mudanza», pensó.

Alguien tan frío como él, ¿acaso perdería el sueño por preocuparse por ella? Melissa jamás olvidaría que él le había dicho que le daba igual, que solo era cuestión de cambiar de señora Cáceres.

Por la noche, Melissa regresó a Senderos de Oro.

Esteban estaba sentado en la sala de estar leyendo un libro. Levantó sus oscuros y profundos ojos, la observó, y detuvo su mirada en el cuello de ella antes de bajar la vista.

—¿Estás bien? —preguntó él.

Melissa bajó la cabeza mientras se cambiaba los zapatos, sin decir una sola palabra.

La abuela, confundida, preguntó:

—¿Qué le pasa a Meli?

—No es nada —respondió Esteban.

La abuela los miró a los dos con detenimiento.

—Ustedes dos se ven extraños. ¿No descansaron bien anoche?

Melissa no quería decir una palabra más. Dio media vuelta y entró en la habitación.

Cuando la abuela vio la marca de dientes expuesta en la nuca de Melissa, se detuvo un momento. Su expresión se suavizó y miró a Esteban.

—Sé que tienes prisa por tener un hijo, pero también deben descansar.

Esteban bajó la mirada, volvió a ver la espalda silenciosa de Melissa y sacó un cigarrillo.

La abuela frunció el ceño.

—¿Fumas mientras intentan concebir? Antes no tenías este vicio.

Aunque antes Esteban fumaba, lo hacía muy rara vez. Casi nunca se le veía hacerlo.

Él aplastó el cigarrillo que tenía en la mano, apretó los dedos, se levantó y dijo:

—Abuela, descansa.

La abuela sentía que algo no estaba bien con él.

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