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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 1322

La mujer acomodó el reloj que se había torcido. La cicatriz de su muñeca quedó oculta al instante debajo de la correa.

Venancio desvió la mirada.

—¿Eres una de las damas de honor?

La sonrisa de la mujer parecía un tanto forzada.

—No. Los novios contrataron a una banda y yo soy la violinista.

Venancio iba a decir algo más cuando una figura llegó corriendo como un vendaval. Era Zulema, quien, haciendo un puchero, se quedó mirando a la mujer.

La mujer entendió de inmediato y le regaló una sonrisa dulce.

—No lo malinterpretes, no tengo ninguna intención con tu novio.

Zulema miró a Venancio con los labios fruncidos.

Venancio se encogió de hombros: —Yo tampoco tengo intenciones.

Zulema volvió a examinar a la mujer.

—¿De verdad no sientes nada por una mujer tan hermosa?

Venancio soltó una carcajada.

—¿Acaso me tienen que gustar todas las mujeres hermosas?

Zulema se aferró al brazo de Venancio de inmediato.

—Amiga, te presento a mi novio. Y, en poco tiempo, nos casaremos, así que pronto será mi esposo.

La mujer mantuvo su sonrisa amable.

—Felicidades a los dos.

Zulema, que era muy sociable, cambió de actitud enseguida.

—Oye, eres bellísima.

La mujer: —Tú también. Además de hermosa, eres muy linda y encantadora.

Zulema, avergonzada por el cumplido, se apretó más contra Venancio.

—La verdad es que... no soy tan maravillosa.

La mujer: —De verdad lo eres.

Zulema rio traviesa.

—Ay, no me halagues tanto. Mi novio dice que no sé lidiar con los cumplidos, que se me suben a la cabeza muy rápido.

La mujer se tapó la boca para ocultar una risita.

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