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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 530

Dado que nadie podía entrar a la sala de cuidados intensivos para hacerle compañía a la niña, Nanette les pidió a todos que regresaran a casa.

Camila se acercó a Nanette.

—Entonces yo también me voy. Tengo que regresar a arreglar mis maletas. Mañana a primera hora vuelo a ciudad Calígrafa.

¿A ciudad Calígrafa?

Eso quedaba de extremo a extremo, muy lejos de San Lirio.

Nanette no estaba segura de si era prudente hacer preguntas.

Camila le contó todo el asunto de Venancio.

Nanette escuchó con cierta incredulidad.

No se imaginaba que la relación de Venancio con su familia estuviera tan mal. Diez años sin verse, y al primer contacto, lo presionaban para casarse con una chica desconocida. ¿A quién le gustaría algo así?

Justo acababan de intercambiar mensajes, pero Venancio no había mencionado ni una palabra sobre el tema.

Seguramente lo hizo para no preocuparla.

Nanette no supo qué más decir, así que solo le deseó un buen viaje.

—Ten mucho cuidado en el camino, y cuídate allá.

Camila esbozó una pequeña sonrisa.

—Solo estaré un par de días. Nada más voy a ayudarlo a montar su teatro y después me regreso.

—Mantente en contacto.

—Sí, y tú también, cuídate mucho. Sé que Tina es muy importante, pero tu propia salud lo es aún más. No lo olvides, en tu vientre llevas a mi futuro ahijado o ahijada.

Entonces Nanette se acordó de algo.

Parecía que Noel también se iba a convertir en padrino.

Como ya era tarde y tenían cosas que hacer, Quintín y Sabina se marcharon.

Sabina, aún preocupada, se acercó a darle instrucciones a Nanette.

—No te quedes aquí toda la noche, ya hay enfermeras encargadas. Vete a descansar pronto, no has dormido bien estos días, tu cuerpo no lo aguantará.

Nanette le tomó las manos a Sabina.

—La verdad es que anoche dormí de maravilla, pero haré caso a lo que me dices. Más tarde me iré.

Sabina se giró hacia Noel.

—Noel, llévala a casa personalmente y asegúrate de cuidarla bien. Si le pasa algo, te haré responsable.

—Está bien —respondió él.

Era evidente que la señora adoraba a Nanette. Realmente la trataba como si fuera su hija biológica.

Quintín también dejó algunas recomendaciones.

—Nanette está embarazada, por nada del mundo la descuides. Pero tampoco olvides tu propia salud, no te agotes de más.

—Entendido.

Una vez que Quintín y su esposa se marcharon, Gael cambió su actitud relajada y se puso serio.

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