Entrar Via

No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 543

Isaac lo dijo con evidente desagrado.

—Dijo que, en cuanto su tobillo sane, se mudará a San Lirio para expandir sus negocios.

¿Venir a San Lirio?

Estaba claro que venía tras Noel.

—¿Se lastimó el tobillo? —preguntó Nanette.

—Sí, se lo torció practicando baile. El joven amo incluso viajó a Puerto Alba por eso. ¡Ah, cierto! —Isaac añadió esto último con intención—: Esa fue la vez que el joven amo perdió los estribos por completo.

Nanette se quedó un poco sorprendida.

—¿A qué te refieres con que perdió los estribos?

—Me refiero a cuando Luis Camoso le dio una bofetada en el hospital. En cuanto el joven amo se enteró, ordenó que bloquearan en el puerto la mercancía de Luis, valorada en miles de millones, solo para vengar lo que le hicieron a usted.

Nanette se quedó sin palabras.

La conversación terminó ahí, de manera abrupta.

Nanette preparó tres platillos sencillos y nutritivos:

Espinacas al ajillo, hígado salteado y lubina al vapor.

A Isaac se le hacía agua la boca.

Nanette tomó un plato limpio y sirvió una porción de cada guiso. Luego, con mucha paciencia, desmenuzó la parte más suave de la lubina, asegurándose de quitar todas las espinas.

Cuando terminó, le dijo a Isaac:

—El resto de la comida es para ti.

—¿Y usted? —preguntó él.

—No tengo hambre.

Isaac sacudió la cabeza, negándose rotundamente.

—No puedo hacer eso. Si yo como y dejo que usted pase hambre, el joven amo me va a despellejar vivo cuando se entere.

—Yo responderé por ti.

Esas palabras fueron como una armadura de valor para Isaac.

Su jefe podía ignorar las palabras de cualquiera en el mundo, pero jamás le diría que no a algo que su Diosa ordenara.

Nanette llevó la bandeja con comida a la habitación.

Justo en ese momento, Noel despertó.

Al sentir el aroma de la comida, frunció el ceño en lugar de alegrarse.

—¿Estuviste cocinando?

Nanette dejó la bandeja sobre la mesa de noche.

—Isaac dijo que su comida no se la comería ni un perro, y tú no puedes cocinar en ese estado. No iba a dejar que comieras comida a domicilio. Tampoco tienes que preocuparte por mí. Otras mujeres embarazadas cocinan todos los días sin problema, no soy tan delicada.

Sonaba tan imponente y decidida.

Noel hizo un esfuerzo por sentarse.

Nanette se apresuró a ayudarlo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó