La boca de la chica se abrió de par en par, incapaz de cerrarla por la sorpresa.
—¿Tú... tú eres Nanette?
Nanette sonrió, y el brillo juguetón en sus ojos fue evidente.
—En carne y hueso.
—¡Dios mío! —exclamó Lucía, corriendo emocionada a sentarse junto a Nanette—. ¡De verdad eres tú! Cuando subí al teleférico pensé que te parecías, pero no me atreví a confirmarlo. ¡Jamás imaginé que serías incluso más hermosa en persona que en las fotos! ¡Estoy tan feliz! Por fin conocí a mi ídola.
Rápidamente, Lucía sacó un bolígrafo y un cuaderno de su mochila.
—¡Por favor, regálame un autógrafo!
Nanette tomó el cuaderno y no solo firmó, sino que también escribió un par de frases motivadoras.
Lucía sostuvo el cuaderno entre sus manos con profunda devoción.
—Siempre dicen que la caligrafía refleja a la persona, y es totalmente cierto. Eres hermosa, y tu letra también lo es.
Nanette se sintió un poco avergonzada ante tanto elogio.
—Tú también eres muy linda.
—¡Para nada! Comparada contigo, no soy nadie. ¡Ah, cierto!
Lucía sacó su teléfono apresuradamente.
—Nanette, ¿nos podemos tomar una foto?
Nanette accedió amablemente a todas sus peticiones.
Una vez que la emoción inicial se calmó, la estudiante finalmente notó la presencia de Noel.
—Nanette, ¿él es tu pareja?
Antes de que Nanette pudiera abrir la boca, la joven continuó hablando.
—¡Tu esposo es guapísimo! Al verlos juntos, ahora entiendo lo que significa una pareja perfecta.
Lucía se giró hacia Noel y le extendió la mano con entusiasmo.
—Hola, Noel, mucho gusto en conocerte.
¿Noel?
La sonrisa de Nanette se volvió incómoda.
—Este, él no es...
—Hola —respondió Noel, dándole un suave apretón de manos a la chica—. También es un placer conocerlos.
Quizás porque estaba frente a su ídola, Lucía no paraba de hablar.
—Te casaste con la eterna Diosa de nuestra universidad, eh.
Los rasgos de Noel, que al principio del viaje estaban duros, ahora lucían mucho más relajados.
—Lo sé.
—Así que más te vale cuidarla y valorarla —bromeó Lucía—. Cuando ella estaba en la USL, un montón de estudiantes de grados superiores estaban enamorados en secreto de ella.
La comisura de los labios de Noel se elevó un poco.
—Eso también lo sé.
A Lucía se le iluminaron los ojos con una idea.
—Noel, ¡no me digas que tú también eras uno de esos admiradores secretos!

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