Entrar Via

No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 686

Nanette no sabía por qué, pero de repente sintió unas inmensas ganas de llorar.

Nunca había albergado sentimientos románticos hacia Venancio.

Pero en ese momento, las lágrimas amenazaban con desbordarse.

¿Acaso era porque lograba empatizar con su dolor por un amor no correspondido?

Era el mismo dolor que ella sentía: por más que amara a alguien, nunca podría estar con él.

—De acuerdo, dímelo —respondió Nanette, suavemente.

—En realidad, la noche que pasé con Camila... también fue mi primera vez con una mujer.

Nanette se quedó boquiabierta.

—¿No que tú eras...?

—Sí, siempre me he comportado como un donjuán, rodeado de mujeres, pero la verdad es que nunca pasé de las palabras con ninguna. Todo era teatro. Y cuando necesitaba desahogarme, lo hacía yo solo.

—Camila se siente miserable, pero yo también lo estoy. Yo tenía la esperanza de que tú y yo...

—Pensé que al divorciarte de Galileo, por fin tendría una oportunidad. Pero entonces apareció Noel...

—Noel es mi hermano, no puedo competir con él por una mujer. Y, siendo sincero, sé que nunca habría podido ganar. Es como si entre tú y Noel existiera un hilo invisible. No importa lo lejos que estén, ese hilo jamás se ha roto.

—Así que me rendí. Aunque todavía te amaba, decidí dar un paso al costado.

—Esa noche con Camila... si me hubiera esforzado un poco más, podría haberme contenido. Pero ya no quise hacerlo. Estaba exhausto. Ya no quería seguir enamorado de ti. Este sentimiento de amarte y jamás poder tenerte era una tortura insoportable.

—Así que me acosté con Camila. Pero no jugué con ella. Realmente pensé en casarme con ella, te lo juro. Creí que si me casaba, tal vez por fin lograría sacarte de mi corazón.

—Nanette... —Venancio tomó aire—. Voy a enterrar mis sentimientos por ti para siempre. El mes que viene, cuando me case, seré un buen esposo. Haré todo lo posible por compensarla.

Eso, por supuesto, si Camila le permitía hacerlo.

—Así que... te pido que me deseas lo mejor. De verdad necesito tus buenos deseos.

Nanette no pudo contenerse más; sus ojos se humedecieron.

—¡Ay, Venancio! ¡Por qué me haces esto!

—No llores, por favor. Si lloras, me harás sentir peor. Tranquila, te prometo que seré feliz.

Nanette cerró los ojos y una lágrima rodó por su mejilla.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó