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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 1101

¿Cómo que Marcelo? ¡¿Con qué maldito derecho?!

—¿Por qué Marcelo? —cuestionó Alonso.

¿Qué autoridad tenía él?

Si hubiera sido Callum Harrington, habría tenido sentido. Después de todo, era su hermano de sangre.

A pesar de sus acciones, ¡seguía siendo su familia!

Pero Marcelo... él no era absolutamente nada...

—Pues porque Callum Harrington le dio permiso de llevársela, ¿por qué más iba a ser? —explicó Amos.

Sin la autorización de Callum, ni siquiera Marcelo habría podido llevarse a Estrella.

Saber que Callum lo había aprobado hizo que a Alonso se le hiciera un nudo en el pecho.

¡Claro, qué buen equipo hacían esos dos!

Mientras Estrella estuvo viva, ambos se confabularon contra ella.

¡Y ahora que estaba muerta, se daban el lujo de tomar decisiones por ella!

Alonso entrecerró los ojos.

—¿Dónde está Marcelo en este momento?

—¿Y para qué quieres saber eso?

La pregunta sobre el paradero de Marcelo hizo que a Amos le latiera la sien de los nervios.

Especialmente al ver la actitud de Alonso, que parecía dispuesto a ir a arrebatársela por la fuerza.

¿Iba a pelear por ella incluso sabiendo que ya había fallecido?

¡Bueno...!

Era comprensible el estado mental de Alonso. Por más patán que fuera, sus sentimientos hacia Estrella, al menos en cierta medida, eran genuinos.

Si él estuviera en la misma situación con Vanessa, seguramente también pelearía como un loco.

Pero tratándose de Marcelo...

—Te sugiero que te saques esa idea de la cabeza —le advirtió Amos.

Alonso lo fulminó con la mirada, pero guardó silencio.

—Probablemente no lo sepas, pero esta vez, Marcelo renunció a todo por la señorita Robles.

La llamó señorita Robles, ya ni siquiera usaba el término esposa.

Era quizás el último acto de respeto de Amos hacia Estrella.

A fin de cuentas, ella no tenía la menor intención de seguir siendo la esposa de Alonso.

¡Ese hombre le había destrozado el alma!

—¿Dices que Marcelo renunció a todo por ella?

Amos asintió con la cabeza.

—Sí, le cedió todo lo que tenía en el Reino Unido a Callum Harrington. Renunció a sus propiedades, a sus negocios, a todo.

¡Estrella había fallecido!

Y era como si Marcelo también hubiera perdido la voluntad de vivir, despojándose de todo lo material.

Así de terco fue, decidiendo que ya nada le importaba.

Alonso guardó silencio.

¡La noticia lo tomó por sorpresa!

Le sorprendía que Marcelo hubiera abandonado todo.

—Si hacemos la comparación, ¿por qué me da la impresión de que los sentimientos de Marcelo por la señorita Robles eran mucho más profundos?

Amos miró fijamente a Alonso.

Era como si todo el daño que Marcelo le había causado a Estrella en el Reino Unido hubiera sido un mero espejismo.

Como si este sacrificio fuera la prueba definitiva de su amor real por ella.

Alonso permaneció en silencio.

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