Las cosas en Mar de Ámbar se estaban saliendo de control.
Y el enfrentamiento entre Alonso y Callum era inminente, tarde o temprano estallaría la bomba.
¡La obsesión de Alonso con Estrella había cruzado todos los límites!
Amos dudaba si, puesto de nuevo ante la disyuntiva entre los Echeverría y Estrella, Alonso volvería a darle la espalda a su esposa.
Después de todo el dolor que había causado el incidente entre Estrella y Cintia, Alonso parecía bastante arrepentido.
Pero si volvía a elegir a los Echeverría, Amos definitivamente le perdería el poco respeto que le quedaba.
¡Aunque claro, estar en esa encrucijada no era cosa fácil!
—No hay nada que podamos hacer por él, absolutamente nada. Así que lo mejor será que nos larguemos al Valle de Silvana —concluyó Amos.
¡Dejarían que Alonso y Callum se mataran entre ellos, y regresarían solo para barrer los pedazos!
Vanessa asintió.
—Me parece una excelente idea.
Era exactamente lo que ella tenía en mente.
Porque si se quedaban en Mar de Ámbar, la inminente guerra entre Alonso y Callum los iba a terminar salpicando de una forma u otra.
Y si eso pasaba, ya no sería decisión de Amos si se involucraba o no.
¡Terminarían arrastrados al pozo con ellos!
...
¡Las noticias volaban!
Alonso pronto se enteró de que Amos planeaba llevarse a Vanessa de vacaciones ese mismo día por la tarde.
La noticia lo tomó por sorpresa.
Con una risa amarga, le reclamó:
—¿O sea que estás escurriendo el bulto para no ayudarme?
Estaba a punto de estallar la Tercera Guerra Mundial con Callum, ¿y a Amos se le ocurría irse de vacaciones en ese preciso momento?
¡Ni siquiera se había molestado en inventar una excusa decente!
¡Por el amor de Dios, ¿quién se iba de vacaciones en medio de una crisis?!
—No me queda de otra, ya sabes cómo consiento a mi mujer —se excusó Amos, restándole importancia.
El rostro de Alonso se oscureció aún más.
¡Él acababa de perder a su esposa y este idiota venía a presumirle de la suya! ¿A qué jugaba?
—Vanessa insiste en irse, tengo las manos atadas —continuó Amos.
Ese "tengo las manos atadas" hizo que la inminente masacre entre Alonso y Callum pareciera un pleito de niños.
—Como hermano mayor, debe estar carcomido por la culpa al no haberla protegido en vida.
A fin de cuentas, Amos conocía un poco la manera de pensar de Callum.
Seguramente el remordimiento lo estaba volviendo loco.
Por eso, no permitiría que Alonso interrumpiera el descanso eterno de Estrella y, más aún... se aseguraría de borrar cualquier lazo entre ellos para siempre.
Al escuchar aquello de perturbar el descanso de Estrella, el pecho de Alonso se hundió en una pesada opresión.
¿De verdad...? ¿Todo esto era únicamente para impedir que él profanara su memoria?
¡Las escenas de lo ocurrido en Puerto Cieloalto hacía quince días!
¡Ahora, esas imágenes desfilaban cuadro por cuadro, repitiéndose en bucle en la mente de Alonso!
Y cuanto más lo analizaba...
Más se convencía de que algo no encajaba en lo que había sucedido ese día.
Al notar su silencio, Amos insistió:
—Te lo digo por tu propio bien. Ella ya no está; no te enfermes con esta obsesión.
¡La muerte es definitiva!
Enfermarte la cabeza ahora no cambiará las cosas, ¿o sí?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...