A través de la línea telefónica, se escuchaba el llanto ahogado de Cintia Echeverría.
Alonso frunció el ceño y su tono severo, inicialmente cargado de reproche, se suavizó un poco.
—¿Qué sucede? —preguntó.
Al fin y al cabo, era su hermana.
Escucharla llorar tan desconsoladamente hizo que el corazón de Alonso se encogiera un poco.
Y ese pequeño movimiento en su interior también le hizo sentir un vacío aún mayor al pensar en Estrella.
Hubo un tiempo, allá en Nueva Cartavia, en el que Estrella también le había llorado de esa manera...
Todo por culpa de Mónica Galindo.
¿Y cómo la trató él en ese entonces? Sin una sola palabra de consuelo, la dejó abandonada y se regresó a la casa familiar.
Si en ese momento le hubieran importado sus lágrimas, tal vez no habrían terminado de esta manera, ¿verdad?
Pensar en eso le provocaba una opresión asfixiante en el pecho.
—¡Deja de llorar! —ordenó con voz fría.
Si antes no le habían importado las lágrimas de Estrella, ahora no permitiría que nadie de la familia Echeverría derramara las suyas.
—¡Ya no queda nadie, todos están muertos! —se escuchó la voz entrecortada de Cintia.
¡El corazón de Alonso dio un vuelco tremendo!
—¿Qué quieres decir con que no queda nadie?
¿Todos muertos?
Al escuchar esas palabras, un mal presentimiento se apoderó de él, llenando su pecho de una angustia incontrolable.
—Callum Harrington es un maldito loco. Asesinó a todos, a toda la familia Echeverría...
Al llegar a ese punto, a Cintia se le quebró la voz y no pudo continuar.
Alonso se quedó petrificado.
Sintió un zumbido en la cabeza y su mente se quedó completamente en blanco.
En ese instante, su mundo entero perdió todo el color, volviéndose gris.
—Es un demente... ya no hay nadie, todos están muertos, no queda nadie... —sollozaba Cintia al teléfono, completamente histérica.
En ese segundo, el mundo de ella y el de Alonso cayeron al abismo más oscuro.
Callum no le había ordenado regresar a Inglaterra por amor; ¡solo quería que presenciara con sus propios ojos el macabro final de los suyos!
Alonso no podía emitir sonido.
—¡Está completamente loco! ¡Quiere que toda la familia Echeverría pague con su sangre por la muerte de su madre y la de Estrella!
Para Cintia, Callum había perdido la razón de manera irreversible.
¡El pecho de Alonso le dolía de forma insoportable!
En ese instante, no sabía cómo reaccionar. Su mente era un completo torbellino de zumbidos.
Ya no escuchaba la voz de Cintia; sentía que había sido arrastrado a la más profunda oscuridad.
¡Su mundo había sido pisoteado hasta quedar hecho polvo!
Aunque su familia había cometido errores...
Al fin y al cabo, eran su sangre, las personas con las que había crecido y compartido su vida.
De pronto, como si despertara de un sueño...
Se dio cuenta de que haberse involucrado con Estrella había sido un error.
¡Un error garrafal!
Si pudiera retroceder el tiempo... preferiría mil veces que su historia con ella nunca hubiera comenzado.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...