Estrella observaba los copos de nieve cayendo por la ventana.
—¿Seguirá nevando otro mes? —preguntó.
Marcelo frunció el ceño al escucharla y siguió su mirada hacia el exterior.
—Sí.
—Cuando deje de nevar, entrará la primavera de golpe. Será un paisaje hermoso —añadió él tras pensarlo un momento.
Estrella se quedó en silencio.
Sí, sería muy hermoso.
Tiempo atrás, con solo ver una fotografía de un lugar así, se había enamorado de la idea de vivir rodeada de tanta paz.
Pero era una lástima...
¿Por qué un lugar tan hermoso tenía que estar manchado por la presencia de Marcelo?
—Toda la atención de Alonso está puesta en tu hermano ahora. Seguramente ya ni siquiera tiene tiempo de dudar sobre nuestras muertes —comentó Marcelo.
Estrella sintió un escalofrío.
¡Dudar!
Esa simple palabra hizo que su corazón temblara. ¿Alonso dudaría de su muerte?
Seguramente lo había hecho...
Pero nunca había logrado encontrar ninguna prueba.
Y con todo este caos provocado por Callum, menos tiempo tendría para investigar.
Quizás ya había empezado a convencerse de que Estrella realmente estaba muerta.
Marcelo tomó la mano de Estrella, pero ella la retiró de inmediato.
El rostro del hombre se tensó.
Podía sentir con absoluta claridad el rechazo de Estrella. Le asqueaba que la tocara.
Un nudo amargo se instaló en su pecho.
—¿Cuándo vas a bajar la guardia? —murmuró.
Ella reaccionaba así porque estaba a la defensiva.
Estaba aterrada de cualquier tipo de afecto.
Y Marcelo sabía perfectamente que si ella reaccionaba así ante el amor, era por culpa de los tres.
Alonso, Callum y... ¡él mismo!
Ellos le habían arrebatado la capacidad de confiar en los demás.
Estrella no respondió.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...