Si el gran plan de Rocío se ponía en marcha, era muy probable que el secreto de que ella y Marcelo seguían vivos quedara expuesto.
Y ella no quería eso...
En este punto, Estrella y Marcelo estaban en el mismo barco. Ya fuera que Rocío viniera por ella o por él, ¡no podía permitirlo!
Al escucharla, Marcelo apretó un poco más su abrazo.
—¿Entonces por qué te surgió esa idea de repente?
—Solo siento que mi futuro ya no está para soportar más tormentos.
El silencio llenó la habitación por un segundo.
—¡La vida es corta! No se puede vivir en constante agonía, especialmente...
¿Especialmente qué?
Estrella hizo una pausa, y una sonrisa amarga se dibujó en sus labios.
—No quiero que me sigan atormentando personas insignificantes.
Marcelo se quedó sin aliento.
Al escuchar la frase «personas insignificantes», su pecho volvió a agitarse sin control.
¡Personas insignificantes!
En su mente, ¿quiénes entraban en esa categoría? ¿Alonso o... él?
Que Alonso fuera una persona insignificante era indiscutible.
Pero tal como estaban las cosas, Marcelo sentía que, para Estrella, él también se había convertido en alguien que no valía la pena.
—¡Rocío sin duda vino con un propósito oculto! Esa chica no es nada sencilla —afirmó Estrella.
Esa intuición la llenaba de inquietud.
Por lo tanto... no podía dejar que sus planes se arruinaran por culpa de Rocío.
—Entendido, dejaré que Eduardo se encargue —respondió Marcelo.
Estrella cerró los ojos.
Era la primera vez que deseaba la muerte de alguien. En el fondo... ¡no quería hacerlo!
Pero la repentina aparición de Rocío claramente escondía algo turbio.
¡Estrella se sentía agotada!
La paz original de Villa Ismar se había vuelto extraña y asfixiante con la llegada de Rocío...
Y al mismo tiempo, ¡el caos reinaba en Oricalco!

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...