—Callum me humilló hoy por culpa de Estrella. ¿Crees que me voy a quedar de brazos cruzados?
Alonso calló.
—¿O acaso sigues prefiriendo protegerla a ella? —insistió Cintia—. ¡A Estrella! Si yo no fui ni una opción para Callum, ¿qué soy para ti? ¿Tampoco soy nadie?
—No hagas ninguna locura. ¡Marcelo Castañeda también está en Oricalco! —le advirtió.
Si las cosas eran como ella decía, y los Harrington mimaban tanto a Estrella, sumar a Marcelo a la ecuación era un peligro inminente.
Si Cintia se atrevía a tocarle un pelo a Estrella, esos hombres la harían pedazos.
La actitud de Callum era lo que más inquietaba a Alonso.
La había forzado a quedarse para luego comprometerse con una Montalbán, demostrando que solo era su mascota.
¡Una mascota!
¿Cómo habían caído tan bajo los Echeverría?
...
Estrella durmió de corrido hasta las diez de la mañana del día siguiente.
Al despertar, Maxwell ya había ordenado que le prepararan un buen desayuno.
¡Había estado exhausta!
Ese fue, sin duda, el mejor descanso que había tenido en mucho tiempo.
—Papá —murmuró al verlo, su voz suave y aún adormilada.
Maxwell le sonrió con inmensa ternura.
—Temía que tuvieras hambre, pero no tuve corazón para despertarte.
Él ya había mandado investigar.
En el último tiempo, Estrella había huido del Mar de Ámbar al Valle de Silvana, para luego volver al Mar de Ámbar y terminar escondida en Villa Ismar.
Una travesía agotadora.
Aunque en Villa Ismar había encontrado cierta paz, había estado convaleciente.
En esas condiciones, dormir bien era casi imposible.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...