Al comprender la lección, Estrella asintió con firmeza.
—Entendido, papá.
Maxwell asintió, complacido por su obediencia.
Después del desayuno, Maxwell se instaló en la sala de estar contigua a la habitación para atender, junto a don David, los asuntos gubernamentales y de negocios.
Durante la crisis de Estrella, había estado desenfocado y se había atrasado.
Ahora que su hija estaba viva y a su lado, su humor era excelente y retomó las riendas con rapidez.
Por su parte, Estrella se recostó lánguidamente en el sofá. Ya había desactivado el modo de no molestar de su celular.
*Bzz, bzz*. El aparato vibró.
Era Marcelo Castañeda.
—Dime —respondió ella.
—Estoy en Oricalco —fue directo al grano—. Sé que no te gusta que te presione, pero estaba muy preocupado.
Había viajado por pura inquietud.
A fin de cuentas, nadie sabía qué tanto había manipulado Cintia a Callum.
Estrella acababa de ver en internet la noticia de la boda de Callum con la heredera de los Montalbán para el próximo mes.
A decir verdad, la había tomado por sorpresa...
—Supongo que ya viste lo de la boda de Callum para el mes que viene —comentó ella, insinuando que los temores de Marcelo eran infundados.
Pero Marcelo no pensaba lo mismo.
—Tu hermano es un hombre de mente retorcida. ¡No me extrañaría que esta sea su forma de proteger a Cintia!
Después de todo, la había retenido de una forma muy particular.
Incluso con las manos manchadas de sangre de la familia Echeverría, la conservaba a su lado.
Eso demostraba que sus intenciones no eran simples.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...