Isidora se enteró de que Estrella también estaba internada en ese hospital y fue directo a buscarla a su habitación.
Cuando entró, Estrella estaba justo al teléfono.
Solo la escuchó decir: —Así es, sin mediación, vamos directo al proceso legal.
A Isidora le brincó la ceja.
¿Qué proceso legal? ¿Acaso planeaba divorciarse de Alonso?
Jum, pues qué bueno si se divorcian...
Al ver entrar a Isidora, Estrella colgó el teléfono con cara de pocos amigos.
Ante esa actitud, Isidora mostró su descontento: —¿Estabas hablando con un abogado de divorcio? ¿Te vas a divorciar de Alonso?
Al mencionar la palabra «divorcio», en el tono de Isidora había una clara satisfacción.
Dios sabía cuánto había deseado estos años que Estrella se largara de la familia Echeverría.
Una niña criada en un orfanato no tenía derecho a ser su nuera. Era una vergüenza presentarla en sociedad.
Estrella miró fríamente a Isidora y no dijo nada.
Isidora soltó un bufido y jaló una silla para sentarse: —El divorcio está bien, pero de la familia Echeverría no te vas a llevar ni un centavo.
Lo dijo con dureza, sin ocultar su repugnante avaricia.
Estrella esbozó una sonrisa burlona: —¿Tantas ganas tienes de que me divorcie de Alonso? ¿Para dejarle el camino libre a Mónica?
Isidora: —Tú...
Al escucharlo tan directo, Isidora reaccionó como si le hubieran pisado la cola.
Estrella: —Tiene sentido. Ahora todo Nueva Cartavia cree que Alonso se va a hacer cargo de ella.
»Nadie sabe que él ya está casado conmigo, así que un divorcio y un nuevo matrimonio les vendría como anillo al dedo.
Al escuchar el tono sarcástico de Estrella, Isidora asintió con una risa cínica: —Sí, exacto, nos viene perfecto. Moni es mil veces mejor que tú. Mírate, pareces una verdulera.
Isidora continuó descargando su ira, especialmente al recordar las marcas de dedos en las mejillas de Mónica.
Estrella la había golpeado justo después de dar a luz.
Si Yolanda, la madre de Mónica, se enteraba, ¿cómo iban a arreglar este asunto?
Isidora se enojaba más mientras más lo pensaba: —No me importa qué vayas a hacer con Alonso.
»Pero por haber golpeado a Moni, tienes que pedirle disculpas.
Al escuchar la palabra «disculpas», la mirada de Estrella hacia Isidora se volvió aún más gélida.
Isidora: —¿Qué me ves? Te aviso que si te disculpas, hablaré bien de ti frente a su madre.
»Si no entiendes por las buenas, cuando Yolanda regrese de Inglaterra, ni siquiera Alonso podrá protegerte.
Isidora sabía lo mucho que Yolanda consentía a su hija Mónica.
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