Alonso fue trasladado al hospital en medio de un caos total.
Cuando todavía iba en camino, Isidora Becerra y Mónica ya habían recibido la noticia de que Alonso había sido envenenado e iba al hospital.
Sin embargo, cuando Alonso llegó, no vieron ni rastro de Estrella.
El descontento hacia Estrella ya estaba al límite últimamente, y ahora, al ver que Alonso ingresaba y ella no aparecía, la indignación se disparó.
—¿Dónde está Estrella? —bramó Isidora.
—Señora, la señora Estrella se quedó lidiando con la nutrióloga que envenenó la comida —explicó Marisol.
Nadie esperaba que esa Carmen se atreviera a envenenarlos.
¡Esto era inaudito!
Al escuchar la palabra «veneno», Isidora enfureció aún más:
—¡Seguro fue ella la que puso el veneno!
Con todo el escándalo reciente, quién sabe qué estaría planeando esa mujer para acabar con toda la familia Echeverría. Y ahora salen con que está lidiando con la nutrióloga.
La nutrióloga no tenía rencillas con la familia, ¿por qué iba a envenenar a alguien?
Isidora, que acababa de salir de una crisis de salud, se sentía mareada de la pura rabia.
Cuando Alonso llegó, ya estaba inconsciente.
¡Lo metieron directo a urgencias!
Isidora lloraba desconsolada:
—¿Qué pecado cometió la familia Echeverría para merecer esto? ¿Qué clase de monstruo nos cayó encima?
Mónica también estaba asustada; sentada en su silla de ruedas, tenía el rostro pálido.
Aun así, intentó calmar a Isidora con suavidad:
—Mamá, no te preocupes, Julián estará bien.
«Julián». Esa era su actuación constante.
Siempre que estaba frente a los Echeverría, llamaba a Alonso "Julián".
Esto hacía que la familia pensara que la depresión de Mónica era muy grave.
Alonso y Julián Echeverría eran gemelos idénticos.

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