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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 405

Isidora y Mariela bajaron las escaleras.

Esta vez, Isidora no mostraba esa mezcla de prepotencia y sumisión del día anterior.

Había recuperado su actitud de nariz parada.

Al pasar por la sala, incluso soltó un «jum» sonoro, pavoneándose con arrogancia.

Mariela también le lanzó una mirada fulminante a Estrella...

Una mirada que decía que ya no le tenían miedo a nada.

Ante aquello, Estrella esbozó una leve sonrisa. En cuanto escuchó que la puerta se cerraba, miró a Malcolm.

—Deben haber escuchado su llamada con el señor Harrington —dijo Malcolm.

—¿Dijimos algo malo?

O mejor dicho, ¿dijeron algo que pudiera malinterpretarse?

—Usted dijo al final que regresaría al Reino Unido en cuanto terminara, y que extrañaba al señor.

—Entonces, ¿qué se imaginaron?

Eran los Echeverría, al fin y al cabo.

¡Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico! Como no valen nada, siempre asumen que los demás son de su misma calaña.

—Si no me equivoco, ahora mismo van a buscar al señor Castañeda —dedujo Malcolm.

—Seguro van con Marcelo. Si malinterpretaron las cosas, él sería el primero al que buscarían.

Sería un desperdicio no ir con él.

Estaban ansiosas por decirle a Marcelo que ella, Estrella, era una mujerzuela.

Que usaba a Marcelo para atacar a los Echeverría mientras planeaba fugarse con un amante al Reino Unido.

—Tienen buena imaginación —rio Estrella.

—¿Quiere que llame al señor Castañeda? —preguntó Malcolm.

—No. Si le llamas, estará preparado y no reaccionará con naturalidad. Mejor que sea sorpresa.

Malcolm se quedó atónito un segundo y luego soltó una carcajada.

La señorita era tremenda...

—Parece que la señorita Echeverría no tuvo suficiente con la furia del señor Castañeda la última vez.

La última vez que Mariela fue a buscar a Marcelo al Grupo Castañeda y le gritó a la recepcionista, Marcelo se puso furioso.

¡La casa de la cuñada estaba a su nombre!

Y muchas de las cosas que su hermano le había regalado a su esposa, también.

A menos que alguien quisiera meter el caos en su hogar, nadie aceptaría a una mujer así.

—Entendido —dijo Malcolm.

Justo terminaban de hablar cuando el celular de Estrella vibró. Miró la pantalla; era un mensaje de Marcelo.

Marcelo: [¿Te sientes mejor?]

Al ver la preocupación del hombre, Estrella sintió un leve dolor de cabeza.

Respondió con un simple [Sí], sin decir más, con una actitud fría y distante.

El cuidado de Marcelo hacia ella estos días...

Y la forma en que la miraba... No era tonta, era una mujer adulta y podía percibir ciertas cosas.

Aunque divorciarse de Alonso era una cuestión de dignidad e independencia...

En el fondo, Estrella no creía tener derecho a elegir a Marcelo.

Malcolm vio la respuesta de Estrella y suspiró para sus adentros.

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