Pero en el momento en que su cabeza tocó la almohada, cayó en un sueño profundo y absoluto.
Hasta que...
¡No supo cuánto tiempo había dormido!
De repente, sintió que un cuerpo la envolvía en un abrazo. Por mucho sueño que tuviera, despertó sobresaltada en un instante.
Al ver que era Alonso Echeverría, Estrella estalló de furia.
—¡Eres un maldito!
Levantó la mano dispuesta a cruzarle la cara de una bofetada.
Alonso le sujetó la delgada muñeca con firmeza.
—Déjame dormir un rato.
—¡Si quieres dormir, lárgate a otro lado!
No había nada que odiara más que ser despertada bruscamente, especialmente de esa forma.
En el pasado, Alonso nunca habría hecho algo así...
Si él regresaba tarde a casa y ella ya estaba dormida.
Jamás la habría despertado. Ahora, ya no era solo cuestión de no tener vergüenza.
¡Era un comportamiento absolutamente detestable!
—Solo quiero abrazarte —murmuró Alonso.
—Tú...
—No hagas escándalo, a dormir. Hace mucho que no te abrazo.
Y era cierto, hacía muchísimo tiempo.
Si Amos no le hubiera sugerido esa táctica, realmente no habría sabido cómo volver a tenerla entre sus brazos.
En ese momento, disfrutaba la sensación de tener a Estrella contra su pecho.
Aunque en los ojos de ella ya no quedaba ni rastro de amor por él, se sentía inmensamente satisfecho.
—¡Suéltame!
Estrella sentía asco ante su toque.
—Si esta noche no logro regresar con vida, Amos ordenará que te lleven a un lugar donde nadie te conozca.
Al escuchar esas palabras, la hostilidad que irradiaba el cuerpo de Estrella se desvaneció al instante.
Levantó la mirada y lo observó.
—¿Qué quieres decir?
¿Si no lograba regresar con vida?
Eso significaba...
—¿Que podrías morir allá afuera?

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...